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Opinión

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Paridad, oportunidades y discriminación

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L.M. Oliveira

El Instituto Nacional Electoral determinó que habrán de ser mujeres quienes ocupen cinco de las nueve candidaturas que los partidos presentarán a las gubernaturas en juego el próximo 2024. El Tribunal Electoral aun revisa ese número, pero al menos serán cuatro los espacios que habrán de ser ocupados por mujeres. Es difícil poner en duda la importancia que políticas de discriminación positiva tienen en las oportunidades que gozan las personas de grupos minorizados: antes las mujeres difícilmente llegaban a ser gobernadoras, ahora la mitad de los candidatos habrán de ser mujeres. Es un avance en el camino a la igualdad, qué duda cabe. Pero también debemos preguntarnos qué tanto permea una política como la anterior en la vida cotidiana de las mujeres. Por ejemplo, en 2019 estalló el movimiento MeToo en redes sociales, se denunció a periodistas, escritores, actores, profesores, investigadores y seguramente se creo conciencia entre algunos integrantes de estos grupos de cómo los hombres acosan y abusan sexualmente y abusan de su poder. Sin embargo, el movimiento no permeó hacia abajo, fuera de los ámbitos nombrados las mujeres siguen padeciendo las mismas prácticas que antes del movimiento. Sospecho que pasa lo mismo con los espacios que se les da por ley a las mujeres en la política, que la ampliación en el goce de oportunidades no llega hacia abajo. Otro aspecto que resulta importante, pero difícil de controlar, es que el perfil de ciertas mujeres no garantiza la apertura de oportunidades, al contrario, su gobierno puede ser regresivo: imaginémonos que llega al ejecutivo de un estado una mujer que va contra los derechos básicos de mujeres, personas de la comunidad LGBTQ+, indígenas, etc. ¿En un caso como el imaginado, qué beneficio traería para los miembros de los grupos nombrados la determinación del INE? La ganancia en oportunidades de unas, perfectamente puede atetar contra las oportunidades de muchas. 

Ojo, ni estoy hablando contra la paridad, ni contra el MeToo, lo que estoy señalando es que su alcance es limitado y que fuera del grupo de la política en un caso y del periodismo, la escritura, el cine y la academia, en el otro, las mujeres y otros grupos minorizados siguen sin ver que se amplíen sus oportunidades. Necesitamos políticas más ambiciosas, que culminen en lo que llamamos en el libro La pantomima de la igualdad (Muñoz y Camacho, 2023) un ethos democrático antidiscriminatorio. Un conjunto de normas y valores que hagan impensable el trato irrespetuoso. Ante la inmensa desigualdad de oportunidades y discriminación que padecen muchísimas mexicanas, y otros tantos miembros de grupos minorizados, la política paritaria en candidaturas parece una curita para aliviar a una persona arrollada por un autobús.

L.M. Oliveira

L.M. Oliveira es escritor. Autor de "El mismo polvo" y "El oficio de la venganza". Es Titular A en el Centro de Investigaciones sobre América Latina y El Caribe.

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