Otro de los mitos muy comunes de los seguros es que son muy caros. Hablemos de esto:

Mito: “Los seguros son muy caros, las aseguradoras ganan mucho dinero a costa de sus clientes”.

Mucha gente tiene esta creencia, sin embargo está muy alejado de la realidad. No es un tema fácil de explicar, aunque intentaré hacerlo.

Si uno mira las estadísticas del mercado asegurador, se dará cuenta que la siniestralidad que existe en los seguros de automóviles y gastos médicos mayores es muy elevada. Si añadimos los gastos de operación de las compañías de seguros y las comisiones que pagan a sus agentes, por lo general el margen de utilidad es muy bajo. Algunas veces es incluso negativo (es decir, se generan pérdidas, las cuales en ocasiones son compensadas con producto financiero generado por invertir las reservas técnicas, aunque dadas las bajas tasas de interés que operan en el mundo, esto cada vez es más difícil).

Hay otros ramos en los cuales la siniestralidad aparentemente es bastante buena, pero es mucho más variable: hay años muy buenos y otros muy malos. Por ejemplo, los seguros de daños que incluyen coberturas para catástrofes naturales. Como sabemos bien en México, hay algunos años en los que los terremotos generan daños muy fuertes en ciertas comunidades. Otros en donde sólo hay daños menores. Las aseguradoras también tienen que protegerse de estas eventualidades y compran coberturas en el mercado de reaseguro, para poder hacer frente a sus obligaciones en los peores años.

Pero además, a veces hay eventualidades que ni las mismas aseguradoras, expertas en medir riesgos, pueden incorporar en sus modelos. Este año por ejemplo, la siniestralidad de los seguros de vida se disparó por la gran cantidad de personas aseguradas que fallecieron a consecuencia de la pandemia de Covid-19. Las primas de seguros tienen también que tener un margen de seguridad contra estos “errores estadísticos”.

Entonces, técnicamente, las primas se calculan siguiendo métodos estadísticos y actuariales para cuantificar el riesgo. Con base en la experiencia (tanto propia como del mercado), los actuarios desarrollan modelos para determinar una “prima pura de riesgo” que es la cantidad necesaria para hacer frente a la siniestralidad esperada o promedio de una cartera. A ese cálculo se le suele incorporar un factor de volatilidad o incertidumbre. A la “prima pura de riesgo” posteriormente se le añaden conceptos como: gastos de operación de la aseguradora, gastos de adquisición (comisiones que se pagan a los intermediarios) y finalmente, un factor de utilidad.

Ahora bien, el tamaño del mercado asegurador mexicano todavía es muy pequeño porque la gente no se asegura, y existen muchas compañías compitiendo por los mismos clientes, muchas veces por precio.

Esa es la razón por las cuales algunas aseguradoras, para mantenerse competitivas en precio, hacen ajustes a las condiciones de sus productos o imponen ciertas condiciones operativas. Por eso no es raro ver que de repente, cuando tenemos un accidente, una aseguradora nos dé una carta pase al taller de nuestra elección (de los que tienen en convenio) para acudir directamente el día que tengamos tiempo, mientras que otra nos exija acudir a su centro de valuación en horas hábiles, lo cual representa una molestia adicional.

Recordemos que el costo del seguro es una relación entre la prima y la cobertura que nos brinda (además de las condiciones del propio producto). Por eso —enfatizo lo que he señalado muchas veces— no hay que ver únicamente la prima como parámetro de precio, sino la relación costo-beneficio, como en todo. Mucha gente pierde esto de vista.

En mi experiencia he visto cómo empresas contratan límites bajísimos en pólizas de Responsabilidad Civil, dejándolas muy vulnerables en caso de que algo grave suceda. O personas que contrataron un seguro de vida únicamente por muerte accidental, dejando excluidas causas naturales. Todo por ahorrarse dinero y por no entender lo que están adquiriendo o si el producto cubre o no sus necesidades.Otro mito muy común es que las aseguradoras siempre buscan cómo no pagar. Hablaremos de esto en la cuarta y última parte.

(tercera de cuatro partes)

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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