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México entre riesgos geopolíticos
El destino del Tratado de Libre Comercio (TLC) se resolverá después de las elecciones de noviembre en Estados Unidos, porque los dos candidatos a la Presidencia consideran necesaria una decisión. Sin la retórica de la campaña, los contextos se ubicarían en su justa dimensión si meditamos sobre el siguiente dato: las exportaciones mexicanas a Estados Unidos representan 15% de las importaciones totales de ese país; es decir, sólo 1.5% de su PIB. Por lo tanto, suponer que las importaciones desde México afectan su mercado laboral es absurdo.
Lo que sí es grave y representa una metáfora de la desgracia es el escenario actual del tráfico de drogas, armas y emigración de personas hacia la frontera con Estados Unidos. Ello, además, vinculado al infierno que se vive en Centroamérica, particularmente en Guatemala, Honduras y El Salvador, que constituyen un triángulo regional muy peligroso al operar las mafias del narcotráfico, del crimen organizado transnacional y del tráfico de personas. Es el espacio de recepción de la droga proveniente de América del Sur para su traslado a México y de aquí a Estados Unidos.
Las mafias se coluden con las organizaciones de seguridad del Estado y de la justicia, además de la complicidad política. Socialmente, se crea una atmósfera insoportable que motiva la emigración masiva que pasa primero por Chiapas y después llega a Estados Unidos.
Sobre narcotráfico, sólo una cifra para ejemplificar: en Guatemala se concentra 90% de la cocaína que se envía a México para su traslado a Estados Unidos. La ONU estima que la cocaína exportada tiene un valor superior a 5,000 millones de dólares.
La migración que huye es producto de la desesperación de los miserables, ahora más patética por el flujo de niños desamparados y sin compañía que están a merced de las bandas de criminales y que al llegar a la frontera son regresados. Desde el 2009, el gobierno de Estados Unidos ha deportado a más de 2 millones de personas.
El problema migratorio también se ventilará después de las elecciones de noviembre, debido a que la solución del presidente Obama a la política de inmigración disfuncional ha sido neutralizada en el Congreso. Asimismo, porque ante la línea dura de Trump, los demócratas eluden definirse por la dificultad de llevar a cabo una política que tenga el respaldo de las elites del poder.
¿Por qué se ha creado este espacio de regresión económica y social? Los gobiernos no tienen una agenda social que permita reducir la desigualdad y son indiferentes al entorno del crimen y del miedo.
Bernardo Sepúlveda, destacado internacionalista mexicano, tiene una opinión sensata, constructiva y realista cuando dice: En un plazo inmediato, no hay solución mágica que resuelva en su totalidad el problema del crimen organizado transnacional y el tráfico ilícito de drogas. A mediano y largo plazos, un programa político y económico que comprometa eficazmente a los estados involucrados en el problema México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Colombia y Estados Unidos ayudará a reducir la actividad de la delincuencia transfronteriza. Se requiere como medida urgente, la implantación de un Estado de Derecho confiable en la región .