Los cabos, BCS. México fue aceptado y se agrega al grupo de nueve naciones que trabajan en la constitución del acuerdo de libre comercio del siglo XXI: el Acuerdo de Asociación Transpacífica (TPP por su sigla en inglés).

Se lo anticipé antier en este espacio. Se trata de un golpe de éxito para el gobierno de México en el contexto de la reunión de los jefes de Estado del Grupo de los 20.

Es, de alguna manera, el equivalente al Tratado de Libre Comercio norteamericano, que fue firmado durante la administración de Carlos Salinas de Gortari. De ese tamaño o todavía más grande es la importancia de esta adhesión de México al TPP.

Es un TLC recargado, por describirlo de alguna forma.

En ese mismo sentido es la continuación de la apuesta del gobierno de Felipe Calderón por el libre comercio.

El TPP venía siendo negociado por nueve países: Australia, Brunei Darussalam, Chile, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur, Estados Unidos, Perú y Vietnam.

México es la décima nación que se integra al proceso de negociación para la constitución de esta región en términos comerciales.

Entre todos ellos -sin considerar a México, que apenas se está integrando-, al cierre del 2011, representan casi 26% del Producto Interno Bruto mundial.

Realizan 18% de las importaciones y 15% de las exportaciones.

Para México, tiene una enorme importancia adherirse a este nuevo club de comercio mundial porque representa una plataforma para impulsar las exportaciones hacia Estados Unidos, nuestro principal cliente comercial, y al mismo tiempo abre la puerta hacia la región de mayor dinamismo comercial mundial.

El comercio total de México con los nueve socios TPP alcanzó en el 2011 los 466,000 millones de dólares.

Las exportaciones mexicanas registraron 280,000 millones de dólares.

Por su parte, en este mismo año las importaciones de México fueron 186,000 millones de dólares.

La aceptación de México no fue fácil. En principio, porque el propio gobierno mexicano no buscó la oportunidad en su momento de adherirse desde el primer instante. Luego vino la reacción para subirse al tren en marcha de la negociación del TPP y la reticencia, en particular del gobierno estadunidense, para aceptarlo. Pero al final terminó haciéndolo en el contexto de esta reunión de líderes de las 20 naciones más importantes del mundo.

B-20: compromisos

En paralelo a la reunión de jefes de Estado, que inició ayer, anticipadamente comenzó el Business-20. Tal y como es el caso de la primera, también en la segunda México tiene la Presidencia.

El B-20 lo preside Alejandro Ramírez y, en virtud de su liderazgo, México logró que por primera ocasión se reunieran los líderes del G-20 con los empresarios del B-20 y se estableciera un diálogo en el que quedó inscrita una agenda de compromisos, además de un tablero de seguimiento y avance en cada uno de ellos, para tomar acciones y asegurar el impacto positivo en el crecimiento económico y la generación de empleos.

México país piloto anticorrupción

La Cámara Internacional de Comercio envió una carta al presidente Felipe Calderón en su calidad de líder del G-20, firmada por 14 líderes empresariales, entre ellos, el mexicano Alonso Quintana Kawage, director general designado de ICA, en la que propone a México como país piloto para explorar áreas en la que se fortalezca el papel del sector privado en la Convención en contra de la Corrupción.

El B-20 está listo para asegurar estándares comunes globales para aumentar la transparencia y las políticas anticorrupción.

El diagnóstico sobre la corrupción en el mundo es impactante. De acuerdo con las estimaciones más recientes, el costo de la corrupción equivale a más de 5% del PIB mundial, es decir aproximadamente 3 billones de dólares.

El monto total de mordidas pagado, conservadoramente, se estima en 1 billón de dólares.

La corrupción es un obstáculo para el desarrollo socioeconómico de muchas naciones.

Por eso la propuesta del sector privado para ayudar a los gobiernos a combatirla.

CUENTOS VERAS

Televisa, presidida por Emilio Azcárraga Jean, aceptó las condiciones de la comisión antimonopolios para la autorización de la compra de 50% de Iusacell. Como se esperaba, la televisora, a pesar de lo impreciso de la condición que amarra la operación de compra-venta al éxito de la licitación de la Televisión Digital Terrestre, aceptó y formalmente podrá concretar la operación por alrededor de 1,600 millones de dólares, que, hay que recordarlo, de facto ya se realizó. La empresa que encabeza Ricardo Salinas Pliego, seguro que no tardará en dar a conocer su aceptación, aunque lo hará en términos menos tersos.

Twitter: @marco_mares

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