La política de competencia brinda amplios beneficios, pues puede permitir que los consumidores accedan a bienes de consumo más baratos y de mayor calidad, en un entorno de variedad. Sin embargo, también puede generar efectos adversos. Existen dos errores posibles en la materia: la posibilidad de sancionar una situación que, en realidad, no es anticompetitiva; o eximir de sanción un caso en que efectivamente hay efectos negativos al mercado. Estas situaciones, identificadas como errores tipo I y II, son igualmente perniciosas, pues castigan las conductas legítimas de negocios o pueden perjudicar a los consumidores.

Para reducir la posibilidad de incurrir en errores, las autoridades y la academia han desarrollado instrumentos para atender los temas fundamentales en materia de análisis: la definición del mercado relevante y la determinación de existencia de poder sustancial. En esta entrega hablaremos del primer tema.

En la historia de la política de competencia hay numerosos ejemplos de errores en la determinación del mercado relevante. Hacia finales de los años 80 del siglo pasado y para atender las quejas crecientes sobre falta de consistencia en las decisiones, las autoridades de competencia de los EUA diseñaron un instrumento para determinar el mercado relevante, la llamada prueba del monopolista hipotético. Esta prueba consiste en un marco de referencia para analizar la manera en que reaccionarían los consumidores ante incrementos unilaterales de precios, ejercidos por una empresa monopólica hipotética. Considerando este referente, el mercado relevante se delinea a través de la documentación, mediante diversas herramientas económicas, de la manera en que se da esa reacción del lado de la demanda.

Es cierto que en ocasiones la prueba no es de fácil implementación. Por ejemplo, en mercados de plataformas su aplicación resulta particularmente compleja, aunque no imposible. Por ello algunas autoridades han optado por el uso de instrumentos alternativos, en los que no es necesario definir el mercado relevante y se construyen ejercicios económicos para medir directamente las posibles afectaciones a la competencia. Esto puede realizarse en la medida en que su legislación lo permite.

México es uno de los casos en que el marco legal obliga a la determinación del mercado relevante en la mayoría de los procedimientos. Más aun, la ley obliga a que el análisis del mercado relevante se realice desde la perspectiva de la sustitución para los consumidores, es decir, la perspectiva de la demanda. Al respecto, con todo y sus defectos, la prueba del monopolista hipotético es la única metodología reconocida a nivel internacional que permite determinar la sustitución y la presión competitiva entre empresas y productos desde la perspectiva señalada. Por esa razón es el instrumento reconocido y utilizado por la inmensa mayoría de las autoridades de competencia más importantes.

La previa autoridad de competencia, la Cofeco, reconoció la utilidad de esta metodología y la incorporó como marco de referencia en sus análisis. De hecho, esta autoridad incluso publicó documentos de referencia no vinculativos que, en los hechos, operaron como lineamientos. De hecho, a casi 10 años de su elaboración, esos documentos aún son de uso frecuente por parte de otras autoridades de competencia en Latinoamérica. En México, Cofece e IFT han transitado, desde 2013, sin pronunciarse expresamente sobre las metodologías a emplear para atender el requerimiento de ley, lo que impide a los particulares contar con referentes para anticipar la manera en que sus asuntos serán analizados por las autoridades.

Las guías y lineamientos son instrumentos de amplio uso en el mundo de la política de competencia. Dan certidumbre a los particulares, pero también facilitan el trabajo de las autoridades y obligan a todos a conducirnos con mayor apego a criterios técnicos y permiten reducir la posibilidad de errores. Sobre todo, son un instrumento esencial para fortalecer la reputación de las instituciones, por lo que debe promoverse su publicación.

Javier Núñez Melgoza

Consultor

Competencia y Mercados

Consultor en Competencia Económica y Regulación, además es profesor universitario.