Para los bancos centrales y ministerios de Hacienda, la economía está en Match Point. En Estados Unidos la última recesión terminó en junio del 2009, desde entonces van sólo 17 meses de recuperación versus 60 meses de duración promedio desde la posguerra, pero algunos indicadores económicos oportunos y la venta reciente en los mercados de activos de riesgo comienzan a cuestionar su sostenibilidad. Desde mediados de abril se observa un cambio importante en el sentimiento del mercado, esto ha disparado la demanda de seguridad que ofrecen los bonos del Tesoro estadounidense, reduciendo su rendimiento 50 puntos base a 3.1%, a pesar de que el gobierno y el Congreso se enfrentan en un debate absurdo y peligroso sobre el límite de endeudamiento. El dólar repunta a pesar de los riesgos económicos, los precios de las mercancías básicas experimentan una corrección seria y los mercados de capitales pierden entre 3.5 y 8% en todo el mundo.

En el primer trimestre la economía de EU se desaceleró y creció sólo 1.7% versus más de 3% esperado al principio de año. El consumo y las ventas minoristas fueron flojas, a pesar de una notable mejoría del mercado laboral. La confianza del consumidor sigue deprimida y la construcción todavía cae. En este contexto, la atención se enfoca en el desempeño del sector manufacturero global que hasta ahora es el líder de la recuperación. Indicadores como el índice de abril de actividad económica de la Fed de Chicago y reportes preliminares de los índices de mayo PMI de manufacturas de China y Europa sugieren que la desaceleración es más rápida que la esperada.

Posiblemente esto se debe en parte a los efectos transitorios que sobre las cadenas productivas de industrias clave tiene la crisis japonesa. La industria automotriz en Estados Unidos se ha visto obligada a suspender producción por falta de componentes. Otro factor son los altos precios de las mercancías básicas, especialmente los energéticos, que reducen el ingreso disponible de los consumidores de los países desarrollados. Otro factor es la intensificación de la crisis de deuda soberana europea. Pienso que estos factores sólo tendrán un efecto transitorio sobre la economía durante este primer semestre. El escenario más probable es que la recuperación continúe.

FMI: MADAME POR MONSIEUR

Todo indica que a pesar de la abierta protesta de los BRICS y los mejores deseos de México, madame Christine Lagarde, ministra de Hacienda de Francia, ocupará la Dirección General del FMI, a la que fue obligado a renunciar monsieur Dominique Strauss-Kahn. Las reglas no escritas del FMI y el BM que reservan la Dirección General a ciudadanos de Europa Occidental y de EU son obsoletas, pero todavía vigentes. En el FMI, la vieja Europa tiene 32% de los votos cuando sólo representa 18% de la economía mundial, en tanto que EU posee 16.5 por ciento. Es casi seguro que éste apoyará de nuevo a su aliado estratégico.

Pero Estados Unidos tiene un plan B. Si la candidatura de Lagarde no avanza por una u otra razón, la propuesta mexicana de Agustín Carstens es su mejor opción. Carstens posee todos los requisitos técnicos necesarios, conoce las entrañas del FMI, es ciudadano de una economía emergente y un aliado del TLCAN. Estos mismos factores juegan en contra de Carstens desde la perspectiva de los BRICS, que perciben a México muy cerca de Estados Unidos y lejos de Dios. En favor de Carstens cuenta que hasta ahora los BRICS no tienen un creíble. Ayer en Intrade, el contrato Madame Lagarde en el FMI de 10 dólares se compró en 8.8 dólares y se vendió en 7.

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