El mago nacional todo lo puede y esta semana se constató con su visita al país de al lado. ¿Ven este problema con la inversión norteamericana en energía? ¿Lo ven? ¡Ya no está! Soplen aquí. Gracias. ¿En qué mano creen que quedaron la cooperación y las disputas por el manejo de la frontera, el tráfico de drogas, la trata de personas y el tianguis de armas? ¿En la derecha? ¿En la izquierda? ¡Voilá! No está. No existe. No hay más.

Lo que hay son tiernas y tranquilizadoras imágenes de dos presidentes, Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador, portándose bien ante las cámaras, en las redes sociales y con los periodistas. Nada de aspavientos, solo amistad, diplomacia, respeto y acercamiento.

Y qué bueno. Nadie quería gritos y tuitazos, desaires o descortesías pero el temor era fundado: los dos presidentes tienen historial de bravuconería política que a muchos hizo temblar, pero es un alivio que los pronósticos hayan fallado ahí; hasta el momento en el que esto escribo, no hay más que urbanidad y pase usted primero. En ese sentido, la reunión entre Mr. Trump y Mr. López Obrador fue un éxito. Son unos genios para tapar con tres pases lo que les estorba. La realidad económica, ambiental, fronteriza, sanitaria o de seguridad es algo que ellos saben muy bien esconder bajo la alfombra del escenario de magos en el que están subidos.

Hablemos primero de la tela con la que taparon al elefante: la cordialidad. ¿Está mal? ¡Claro que no! ¿Nos puede alegrar que el presidente López Obrador haya sido bien recibido y bien tratado? ¡Por supuesto! Eso salvaguarda dignidades y símbolos, pero además garantiza diálogo institucional posterior. Pos-te-rior, qué conste. Eso que nos sorrajaron en forma de discursos de miel con grandilocuentes mentiras, como que nunca antes había sido así la relación entre dos grandes de la historia binacional o con ofensivos agradecimientos mutuos por lo que no ha hecho ninguno de los dos es sólo parte del show. Aplaudamos mientras se quitan el sombrero y salen más flores de sus mangas: fue un momento lindo en el que suspendimos el escepticismo y aceptamos regalarles un par de sonrisas, como buen público de magos que somos.

Sin embargo, habrá que prender las luces y recordar que el mago obra milagros dentro de un paréntesis. Cerrado el paréntesis hay que trabajar en la vida real y buscar riqueza porque esta no sale del sombrero; viene con inversionistas que hoy están en disputa con el gobierno mexicano, viene de las ventajas competitivas que cambiaron con el T-MEC, vendrá de la reconversión energética que está atorada y de la aceitada que se le pueda dar a la enredada relación en los sectores agrícola, farmacéutico y manufacturero, principalmente.

Cerrado el paréntesis hay que recordar que el elefante sí está en la habitación. La saludable relación cortés y diplomática que se construya entre los dos presidentes debe ser el punto de partida para discutir acciones sobre el paquidermo, porque ahí sigue, aunque nos hayan deleitado con un soberbio acto de magia.

Ivabelle Arroyo

Politóloga

La Sopa

Ivabelle Arroyo Ulloa es politóloga y analista, con 24 años de trayectoria periodística. Es jurado del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter en México. Dirige una revista digital sobre política capitalina y escribe para medios jaliscienses.