Autodefensas son para los pobres lo que guaruras para los políticos. La diferencia es que la seguridad del funcionario público es cuestión de Estado y la del ciudadano dejó de serlo.

El error de Calderón con su guerra contra el narcotráfico es que dejó de cuidar al pueblo. Todo contra los narcos: cooperación internacional, Ejército, Marina, Policía Federal.

Pero el ciudadano no padece solamente al narco, sino el asalto a mano armada, secuestro, violación, robo de autos y hogares, extorsión.

Prioridad de cualquier Estado es brindar seguridad. ¡Así nació el Estado moderno! Desde el feudo, los campesinos se agrupaban en los castillos para recibir una sola cosa: protección.

El impuesto por ella era elevado e incluía aberraciones como el derecho de pernada.

Fallar en garantizar seguridad colectiva es reprobar como gobierno. Y un gobierno reprobado es un gobierno rebasado.

De ahí la contratación de guaruras, cierre de calles, control de acceso a edificios, cables eléctricos y alambres punzantes, cámaras de vigilancia, seguridad privada.

Hay 450,000 agentes privados por 495,000 policías, según el Instituto de Estudios Internacionales y de Desarrollo Suizo. Sólo Brasil cuenta con más agentes privados que México.

Esta industria cuesta 9,000 millones de dólares, 1% del PIB.

¿Qué hacen en el campo y pequeñas poblaciones? Crean autodefensas.

Las autodefensas ya existían como policía comunitaria con tres características: integrantes electos por la población, cargo honorario sin remuneración y aportación de su propia arma. No se le dota de ésta.

Algunas autodefensas se semejan a la policía comunitaria, pero otras no. Una autodefensa integrada por desconocidos carece de legitimidad. Si, además, cobran por integrarse al grupo armado y utilizan armas largas, dejan de ser defensas comunitarias para ser guardias blancas o crimen organizado.

¿Cómo se llegó a esta confusión? Por irresponsabilidad. Una irresponsabilidad derivada del abandono de la plaza.

Una situación caliente en una región frecuentemente es evadida por la autoridad, esperando no estalle durante su gestión. Hoy ya estalló.