El 11 de julio Cuba cambió. Los cubanos de tanta hambre se comieron el miedo y decidieron salir a las calles para decir que ya no quieren ser como el Che Guevara, y que ahora simplemente quieren ser libres.

Fidel ya no está, su fantasma se ha desteñido desde el 2016, y el “Patria o muerte” con el que conquistó La Habana hace seis décadas, se ha sustituido por el “Patria y Vida” con el que los ciudadanos esperan pintar la isla de colores, y poder construir la vida que alguna vez se soñó. 

Porque con la revolución se ha quedado “trancado el dominó”-como dice la canción, y  habrá que hacer una nueva “sopa” con las fichas, para abrir una nueva partida que no tenga que echarle la culpa de todos fracasos al bloqueo comercial con Estados Unidos. 

China es el principal destino de las exportaciones cubanas (38.2%), seguido por España (10.5%), Países Bajos (5.44%), Alemania (5.37%) y Chipre (4.05%). Mientras que sus importaciones provienen principalmente de España (19,2%), China (15%), Italia (6.2%), Canadá (5.4%) y Rusia (5.39%), entre otros.

Además de que a partir de la próxima semana, la aduana permitirá la entrada de alimentos y medicamentos que lleguen en el equipaje de los viajeros sin límites, hasta el próximo 31 de diciembre. 

¿Será que los tienen contra las cuerdas?

Parece que el régimen lanzó una migaja para amortiguar la desesperación provocada por el hambre, la ausencia de medicamentos, y los apagones, que acabó por sacar a los cubanos a las calles, para que en una especie de catarsis, salieran a flote los desacuerdos ideológicos en un contexto verdaderamente crítico.

A las décadas de rezago se les debe sumar que en el 2020 la economía de Cuba se contrajo un 11%, en donde resalta que como el turismo y las exportaciones de azúcar bajaron, el gobierno no tuvo las suficientes divisas extranjeras para importar comida y medicamentos. 

Es como si de alguna manera se hubiera ido construyendo el escenario para la tormenta perfecta que con “la lluvia de internet” se hizo viral, y le mostró al mundo que los ciudadanos han encontrado la forma de saltarse la barda de la doble represión, que implica salir a las calles a manifestar su desacuerdo y estar conectados.

De hecho, desde el domingo al medio día el régimen mantiene a las principales redes sociales bloqueadas y ha creado una lista de palabras prohibidas entre las que se encuentra VPN (sigla en inglés para red privada virtual), que si se escribe toda junta, el mensaje no sale.

No obstante, los ciudadanos han encontrado la manera de darle la vuelta porque la información sigue llegando, y de muestra que junto con la expansión de las protestas por toda la isla, y la decisión de salir a marchar para recuperar su país, en lugar de marcharse, el momento presente podría ser mucho más fuerte que aquel  “maleconazo” de 1994.

Por otro lado, el tema de las personas desaparecidas y o detenidas se perfila como un tema preocupante. Difícilmente tendremos una cifra oficial. Sin embargo, medios locales han recuperado información de Asociaciones Civiles, de publicaciones en grupos en Facebook o en otras redes sociales, estimando que hay cerca de 5,000 detenidos y un poco más de 300 desaparecidos que de tanta hambre perdieron el miedo y que junto con algunos que aún pelean bajo la luz del sol, decidieron salir para exigir que los tres fracasos de la revolución, que son el desayuno, la comida y la cena de millones, dejen de repetirse de manera cotidiana. 

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie

Stephanie Henaro

Profesora de Geopolítica

El último en salir apague la luz

Analista y comentarista mexicana. Estudió la licenciatura en relaciones internacionales en el Tecnológico de Monterrey CCM y en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences-Po). Cuenta con una especialidad en política exterior rusa por el MGIMO de Moscú y una maestría en Geopolítica, Territorio y Seguridad en la Universidad de King’s College London en Inglaterra.

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