En el Comité Técnico Nacional de Administración de Riesgos del IMEF se ha discutido sobre diversos temas que pueden ser de relevancia para la economía y los mercados. En los últimos cinco años, un tema que ha llamado poderosamente la atención han sido las criptomonedas, las cuales han tenido espectaculares ganancias, aunque durante el 2018 su precio cayó estrepitosamente.

La historia de las criptomonedas comienza en el 2008 con Satoshi Nakamoto como su inventor, que ideó un sistema de dinero electrónico conocido como bitcoin, el cual permitiría las transacciones del tipo P2P o persona-a-persona. Las primeras personas que las compraron pensaron como especuladores y se imaginaron que la moneda tendría futuro y les permitiría obtener grandes ganancias.

Y para ser verdad, fue el sueño de las ganancias, pasando de centavos de dólar en el 2010 (el precio más alto en el 2010 fue de 0.39 USD/BTC) a 19,548 USD/BTC, el valor más alto registrado en su historia el día 16 de diciembre del 2017. Sin embargo, la burbuja explotó y en el último año (enero 2018 a enero 2019) su pérdida acumulada es de 70.50 por ciento. Por lo que, lo único constante en el bitcoin, y en otras criptomonedas, es su volatilidad.

Las criptomonedas funcionan bien en aquellas transacciones donde es imprescindible el anonimato; lo cual puede, sin duda, posibilitar las operaciones del crimen organizado. Pero no todo es tan malo, sirve como una alternativa de inversión con niveles de rentabilidad sobresalientes históricamente y no hay que dejar de mencionar que algunos las han usado para proteger su dinero: la moneda local ha tenido devaluaciones importantes, la inflación es grande o simplemente porque sus gobiernos han tomado medidas para limitar la salida de capitales o el retiro en bancos.

El bitcoin, y en general las criptomonedas, han disminuido su valor por temas relacionados con su uso en actividades criminales, fallos de seguridad en las carteras digitales, estafas con criptomonedas y la falta de interés de los comercios como forma de pago ante su alta volatilidad. Además de que hay un exceso de oferta de tipos de criptomonedas y se esperan varios intentos de regulación en diferentes países, incluyendo a México, lo que ha asustado a los inversionistas.

Ante este panorama, parece que la apuesta por el bitcoin sigue siendo en contra, pero ya hay estudios (como el de Cambridge Centre for Alternative Finance), que muestran que han aumentado la cantidad de inversionistas en las criptomonedas, los cuales en lo general son individuos y no clientes comerciales, lo que puede predecir una posible recuperación del mercado.

En México ya se han hecho esfuerzos para regular a las criptomonedas a través de la Ley Fintech; sin embargo, de acuerdo con lo analizado en el Comité de Administración de Riesgos del IMEF, lo que parece ineludible es la necesidad de una regulación eficaz que permita desincentivar las actividades criminales y al mismo tiempo promover las sanas prácticas financieras con una tecnología de dinero que todavía tiene mucha historia por verse.

*Presidente del Comité Técnico Nacional de Administración Integral de Riesgos del IMEF.