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Las campañas negativas
Instalados de lleno en las campañas electorales vuelve a saltar el tema de las campañas negativas, incorrectamente equiparadas con guerra sucia por algunos analistas y actores políticos.
Los tres partidos mayores, PAN, PRI y PRD, se pusieron de acuerdo a finales del 2007 para elevar al artículo 41 constitucional el siguiente precepto: En la propaganda política o electoral que difundan los partidos deberán abstenerse de expresiones que denigren a las instituciones y a los propios partidos, o que calumnien a las personas . Es necesario destacar que la obligación constitucional se refiere tanto a la propaganda política en general; es decir, la que los partidos realizan en todo momento, como a la propaganda electoral en particular, la que está delimitada por las campañas para obtener el voto ciudadano.
Los mismos partidos se pusieron de acuerdo posteriormente para reproducir la misma obligación en los artículos 38, fracción 1, inciso p, y 233, fracción 2, del COFIPE, otorgándole al Consejo General del IFE la facultad de ordenar la suspensión inmediata de los mensajes en radio o televisión contrarios a esta norma, así como el retiro de cualquier otra propaganda . Se entiende que esta última puede ser propaganda transmitida por radio o televisión o por cualquier otro medio, por ejemplo, en la prensa escrita o en las páginas oficiales en internet de los partidos políticos.
El propio Cofipe en su artículo 228 define a la propaganda electoral como el conjunto de escritos, publicaciones, imágenes, grabaciones, proyecciones y expresiones que durante la campaña electoral producen y difunden los partidos políticos, los candidatos registrados y sus simpatizantes, con el propósito de presentar ante la ciudadanía las candidaturas registradas .
A partir de esta definición amplia de la propaganda electoral se puede afirmar que efectivamente cuando el PAN publicó en la prensa escrita y en su página de internet su sopa de letras , en la que vinculaba al PRI con el narco, la impunidad, la corrupción, el robo y otras características por el estilo, incurrió en una violación al precepto constitucional aprobado por él mismo, pues pretendía denigrar al PRI, a pesar de que algunas de las características mencionadas pudieran ser totalmente ciertas.
En un repentino ataque de amnesia, olvidando que el PAN votó en favor del modelo restrictivo de la propaganda negativa, los dirigentes de ese partido han acusado al IFE de proteger al PRI y de atentar contra la libertad de expresión, cuando en realidad la autoridad electoral se ha limitado a aplicar la ley (una ley absurda, pero ley al fin) al multar al partido blanquiazul y ordenarle suspender la publicación de esa propaganda.
Pero no solamente el PAN está implementando la propaganda negativa. Los analistas políticamente correctos acusan al partido gobernante de utilizar contra el PRI la misma estrategia utilizada contra López Obrador en el 2006, sin ver que el político tabasqueño ha implementado desde aquel año una estrategia permanente de propaganda negativa contra el gobierno panista, el PAN y el PRI.
Si la sopa de letras panista hablaba de varias características negativas del PRI, López Obrador utiliza cotidianamente expresiones denigratorias como pelele , usurpador y otras por el estilo (que en ocasiones llegan al simple insulto) para referirse al Presidente de la República, a quien acusa de haberle robado ese cargo en el 2006 y de obedecer las órdenes de la mafia política . Según AMLO esta mafia política está formada por las cúpulas del PAN y del PRI y está vendiendo el país al extranjero.
La diferencia entre la propaganda negativa del PAN y la de López Obrador es que la primera es firmada explícitamente por el partido, mientras que la de AMLO es repetida a diario en sus mítines, en los que explícitamente apoya a los candidatos de la coalición formada por el PT y Convergencia, así como a algunos candidatos del PRD, partido del cual es militante, pero tales expresiones negativas no aparecen en la propaganda institucional de los partidos que dice apoyar.
Por supuesto, es propaganda tanto la institucional (la condensada en los spots que nos dicen que estaríamos mejor con López Obrador ) como la expresada en las reuniones públicas por los simpatizantes, sobre todo si se trata de un simpatizante que funge como el vocero e imagen oficial de una campaña.
*Profesor investigador de la UAM, unidad Iztapalapa.