Los rasgos xenófobos se activan en Twitter en forma de virus. El contagio es masivo como pandemia apocalíptica. 

El 1 de julio @gmolinar (Ma Guadalupe Molina R) calificó de “honorable”  a quien terminó por insultar (quizá de manera involuntaria).  Transcribo de forma literal: “Una pregunta honorable profesora del Tec de Monterrey y ciudadana polaca (mientras no enseñe su nacionalidad mexicana) con que derecho se atreve a criticar a un presidente de un país que no es el suyo, de un país que le da cobijo? En espera de su respuesta”. 

El comentario fue dirigido a Beata Wojna, exembajadora de Polonia en México que, por razones personales, se estableció en México, y profesionalmente se desempeña como académica y analista internacional. 

Tal parece que en el mainstream de la actual política mexicana las críticas provenientes del exterior o hechas por personas que no tienen el papelito que los acredite como nacionales mexicanos, son execrables. 

Las guerras mundiales revelan que los nacionalismos son la máxima manifestación del odio producido por sentimientos irracionales bajo un entrono de banderas, himnos e ignorancia.

Para @gmolinar, mientras Beata Wojna “no enseñe su nacionalidad mexicana”, no puede “criticar a un presidente de un país que no es el suyo”. Y como tal, posiblemente estaría dispuesta a que se le aplique el artículo 33 de la Constitución mexicana que a la letra dice: “Los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país”. 

Un vector de la revolución tecnológica atraviesa por la ingravidez del planeta, o si se prefiere, el tamaño de la Tierra se ha reducido a tal grado que los hombros de la población global se trastocan. Un egipcio viviendo en Singapur puede crear un ejército de tuiteros para organizar una revuelta en contra del presidente guatemalteco Jimmy Morales. ¿En verdad se necesita que el ciudadano egipcio viaje a Antigua para hacer de las suyas?

El pasado jueves Robert Lighthizer, responsable de la Oficina de Comercio Exterior de Estados Unidos, se quejó amargamente de la tasa Google aprobada por la Asamblea francesa. “A los Estados Unidos les preocupa mucho que el impuesto se dirija de manera injusta a las empresas estadounidenses”. El nacionalismo económico, incubado por Steve Bannon en el despacho Oval desde enero de 2017, le permite a Lighthizer decir una barbaridad en función del manoseo hecho por su presidente al gobierno mexicano a través de amenazas arancelarias como chantaje para que México acepte a centroamericanos que tramitan supetición de asilo en Estados Unidos. 

El 63% de los mexicanos estaría a favor de que el gobierno de México cierre la frontera sur (El Financiero), es decir, hay empatía con los deseos de Trump, el supremacista de la Casa Blanca. No faltan las agresiones en contra de migrantes centroamericanos. Así, no sorprende encontrar en redes sociales opiniones como la de @gmolinar. 

Durante la crisis griega, el partido de ultraderecha Amanecer Dorado condicionaba la entrega de ayuda alimentaria a los nacidos en el país.

Sin papelitos, a los humanos se les trata como ratas.

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.