GameStop es una empresa de venta y renta de videojuegos que cotiza en el Nasdaq y que durante los últimos años ha tenido una fuerte caída en sus ingresos y utilidades como consecuencia de la migración de los videojuegos a plataformas de streaming.

El consenso de mercado desde hace tiempo es que GameStop podría acabar como Blockbuster, la compañía de renta de películas en formato de videocasete y DVD que desapareció cuando no se pudo adaptar al cambio en las tendencias de los consumidores provocado por la innovación de las plataformas de streaming de contenidos como Netflix.

Después de tocar un máximo de 57.59 dólares por acción en noviembre del 2014, la acción de GameStop comenzó a perder valor hasta llegar a un mínimo histórico cercano a 4 dólares en julio del 2020. Además del fuerte deterioro en el desempeño financiero de la compañía, el desplome en el valor de la acción fue acelerado por el activismo de varios hedge funds especializados en la venta en corto de acciones de compañías emproblemadas.

En términos llanos, una venta en corto de una acción es cuando un inversionista vende acciones sin ser dueño de ellas. Para lograr esto, el inversionista pide prestados los títulos en cuestión y los vende a precio de mercado. Eventualmente, el inversionista tiene que salir a recomprar esos títulos para devolverlos al inversionista que se los prestó en primer lugar.

La apuesta del vendedor en corto es que al momento de recomprar esos valores lo puede hacer a un precio considerablemente inferior al que consiguió cuando hizo la venta en corto.

Este mecanismo de ventas en corto es comúnmente utilizado por los hedge funds para cubrir el riesgo de baja en los mercados pero también se ha vuelto común como herramienta para apostar en contra del precio de las acciones de empresas que parecen estar sobrevaluadas.

En el caso de GameStop, todo iba viento en popa para los vendedores en corto hasta agosto del año pasado cuando la acción comenzó a subir, pasando del mínimo de 4 dólares hasta 15 dólares en cuestión de semanas. Sin embargo, este incremento sin fundamentos en el precio de la acción inmediatamente incrementó el interés de más vendedores en corto que anticipaban una nueva caída a los mínimos en el precio de la acción de GameStop.

Sin embargo, la semana pasada ocurrió un fenómeno totalmente inesperado que puso en jaque y al borde de la quiebra a varios de los vendedores en corto cuando millones de pequeños inversionistas se pusieron de acuerdo, mediante un foro de intercambio de ideas de inversión en la plataforma Reddit, para salir a comprar acciones de GameStop en forma masiva.

Este viral e inesperado incremento en la demanda de acciones provocó un alza descomunal en el precio de GameStop que a su vez obligó a muchos de los vendedores en corto a salir a recomprar las acciones necesarias para cubrir sus posiciones y evitar pérdidas mayores.

La acción coordinada de compra llevó el precio de Gamestop de 39 a 76.79 dólares entre el 20 y 25 de enero cuando comenzó el verdadero frenesí que llevó el precio hasta un máximo de 347.71 dólares el 27 de enero, generando una clara e insostenible burbuja en la que los grandes hedge funds fueron emboscados por una manada de pequeños inversionistas.

Sin embargo, la historia no termina ahí, los pequeños inversionistas que entraron más tarde que temprano al frenesí de compra también sufrieron pérdidas enormes, ya que las acciones de GameStop han perdido casi tres cuartas partes de su valor y al cierre de esta edición cotizaban en 92.41 dólares.

Aunque esta saga de GameStop representa un cambio de paradigma con un inesperado triunfo del pequeño inversionista versus los grandes inversionistas, también es una muestra del riesgo de gestación de burbujas en algunos instrumentos financieros provocados por la gran ola de liquidez que hay en los mercados.

Una venta en corto es una operación especulativa que permite a los operadores vender títulos que pidieron prestado y que volverán a comprar más adelante a un precio menor y su ganancia será la diferencia entre el precio al que vendieron y al que recompraron.

joaquinld@eleconomista.com.mx

Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de EP Capital, S.C.

Sin Fronteras

Joaquín López-Dóriga Ostolaza es Socio Director de EP Capital, S.C., una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones fundada en 2009.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorífica y el promedio más alto de su generación. Cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la Beca British Council Chevening Scholarship Award.

Lee más de este autor