Antes de explorar las expectativas con respecto a México ante los resultados de las elecciones, algo para lo que ya tendremos mucho tiempo después del cómputo distrital, permítame referirme a los fenómenos que marcan el comportamiento en los mercados a nivel global y que tienen mucho que ver con el espacio de calma que hay por ahora en mercados emergentes

La disputa comercial entre Estados Unidos y el resto del mundo continúa. Estados Unidos mantiene la postura de aumentar medidas de corte proteccionista en distintos sectores con objetivos muy específicos: China, Europa, Canadá y México, principalmente.

La percepción inicial entre el ambiente de inversionistas, además del temor de una desaceleración económica, es que dicha disputa orientaría el flujo de recursos a Estados Unidos. Eso es algo que parece cambiar un poco.

En respuesta a las medidas unilaterales ya adoptadas por Estados Unidos (aranceles al acero y aluminio, más un número considerable de bienes) la mayoría de los países han hecho lo mismo: imponer aranceles a muchos productos americanos, tratando de generar una reacción dentro del sector productor que presione políticamente a las autoridades en Washington.

China ha intentado ser recíproca en cuanto al tema arancelario. Sin embargo, el volumen de productos que China exporta a Estados Unidos (cerca de 500,000 millones de dólares al año) no es similar al volumen de bienes que importa de Estados Unidos (alrededor de 200,000 millones de dólares por año). Responder con la misma moneda al final no generaría un efecto reverso efectivo. Por ello su política económica ha dado un giro interesante.

En las últimas tres semanas el Banco Popular de China redujo el encaje que requería a los bancos para estimular el crédito. Asimismo, ha permitido que en dos semanas su moneda, el renminbi, se devalúe cerca de 5% contra el dólar. La velocidad llama la atención y por supuesto que genera la idea de que puede ser una respuesta más contundente ante el proteccionismo americano: hace más baratos en dólares sus productos y encarece los productos americanos que se requieran importar. Aunque las autoridades chinas insistan en que no usarán la manipulación de su moneda como represalia.

El Banco Central Europeo ha resuelto moderar el ritmo de retiro de estímulos monetarios y tal vez haya algo de aminorar la fortaleza del euro frente al dólar.

No olvide que, a menos que haya un bloqueo comercial, o una prohibición, la estrategia de ventaja comercial se reduce a un asunto de precios relativos. Si el resto de las regiones adoptan políticas para fortalecer al dólar o permitir una moneda local más débil, complican sin duda los efectos de la batería de tarifas que el presidente Trump y su equipo han esgrimido hasta el momento.

Este movimiento en las últimas dos semanas ha tenido varios efectos: ha tranquilizado la intensidad de las amenazas del gobierno norteamericano y ha moderado en mucho el fortalecimiento del dólar contra monedas emergentes, así como contra el euro. No dudamos que el gobierno norteamericano insistirá en una postura ruda de negociación, es la naturaleza del presidente Trump, pero no será fácil que logre los efectos deseados. Los demás países responden y algunos son muy fuertes.

Es posible que este movimiento del renminbi colabore en cierta medida al espacio de calma en el contexto global con relación a los mercados emergentes y eso tenga alguna implicación en la reciente fortaleza del peso, aunque, claro, el resultado de las elecciones parece también haber aminorado temporalmente los temores de una debilidad extrema de nuestra moneda.

Vamos a ver qué pasa, pero en el mundo suceden cosas que están directamente relacionadas con la política comercial global en la cual estamos inmersos, y hay que ver qué actitud tomaría el nuevo gobierno al respecto.

*Rodolfo Campuzano Meza es Director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo:

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