En muy pocos países del mundo se enseña educación financiera en las escuelas. Aún así, muchas veces es tan mala como la que imparten los bancos o las propias autoridades (Condusef), porque suelen enfocarse en el uso de productos, pero no en los conceptos básicos que permiten formar criterio. Describen, por ejemplo, lo que son los fondos de inversión pero rara vez comentan el alto costo que conllevan estos productos, que a largo plazo impacta de manera muy importante el crecimiento del patrimonio.

Desde luego, una mínima educación financiera es mejor que ninguna y las personas siempre estarán mejor si por lo menos saben el funcionamiento básico de algunos productos financieros. Aunque me pongo a pensar que muchísimas personas en México ni siquiera tienen acceso a ellos: en nuestro país la inclusión financiera es un problema aún más grave que la falta de educación, aunque va de la mano. 

Pero vayamos más allá de nuestras fronteras. En Estados Unidos, un país que se supone que es rico, donde la enorme mayoría de la población tiene acceso a una gran variedad de productos financieros, hay estadísticas escalofriantes: 

- 78% de los estadounidenses vive al día y más de la mitad siente ansiedad sobre su propia situación financiera. 

- 80% de los jóvenes (menores de 35 años) no pueden contestar de manera la mayoría de preguntas básicas de educación financiera.

- Más de las dos terceras partes de las familias no tienen un ahorro suficiente para cubrir mes y medio de gastos. 

- El 54% de los millennials están muy preocupados por sus deudas estudiantiles, que representan más de 1.5 billones de dólares. 

- La mayoría de las personas piensan que jamás lograrán formar un patrimonio porque no heredarán nada y porque sus ingresos son bajos. 

En nuestro país sin duda estas estadísticas serían mucho peores y eso no se va a resolver enseñándole a las personas cómo “no endeudarse mucho” con tarjetas de crédito o aconsejando a hacer un presupuesto que no es utilizado como herramienta para tomar decisiones a mitad del mes. 

Lo curioso es que construir un patrimonio sólo requiere conceptos que son muy sencillos y que además son fáciles de implementar. Lo difícil, sin embargo, es que la gente los siga. Requieren constancia, disciplina y paciencia. 

Las estadísticas de Estados Unidos también lo demuestran: 

- El 80% de los millonarios que existen en aquél país no heredaron nada, sino que forjaron su patrimonio desde cero. 

- Más de la tercera parte de los millonarios jamás han ganado más de 100,000 dólares en un año. Lo hicieron con ahorro constante, con una inversión inteligente y con muchísima disciplina, a lo largo de muchos años. 

Sé que los estadounidenses viven una realidad muy distinta a la nuestra y que allá hay otro tipo de oportunidades, pero ese no es el punto. La realidad es que, como lo he explicado antes, cualquiera puede construir un patrimonio. Sólo se requiere voluntad, tiempo y disciplina, además de un poquito de criterio. Es fácil de explicar y de aprender, pero para mucha gente no tan fácil de ejecutar porque no cree que pueda ser tan simple. 

Así, incluso en países ricos, mucha gente prefiere vivir endeudada porque piensa que es la única manera de tener mejores cosas o una calidad de vida mejor. Pero esa es sólo una ilusión. Cuando llega un imprevisto su única alternativa es endeudarse más. Una buena educación financiera podría hacer la diferencia. 

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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