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La decisión de Trump causó más inestabilidad y desconfianza

El presidente estadounidense Donald Trump anunció el miércoles que a partir de hoy y durante los siguientes 30 días se prohíbe que aterricen en Estados Unidos (EU) todos los vuelos de aerolíneas de pasajeros que provengan de los 26 países europeos pertenecientes a la zona de Schengen, que son los que desde 1995 suprimieron sus fronteras comunes.
Desde hoy, no podrán llegar a aeropuertos estadounidenses vuelos que hayan despegado de Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Islandia, Italia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, República Checa, Suecia y Suiza.
La prohibición no incluye aviones de carga ni vuelos con pasajeros que se originen en países fuera de la zona de Schengen, entre ellos Irlanda y el Reino Unido.
Tampoco podrán viajar a EU los no estadounidenses que hayan estado en alguno de estos 26 países 14 días antes de su llegada a un aeropuerto estadounidense.
Los estadounidenses y residentes legales que regresen a EU desde Europa podrán aterrizar en alguno de 13 aeropuertos, en donde serán examinados para detectar si son portadores de lo que Trump denominó “el virus extranjero”.
Para muchos expertos, la decisión es tardía e ineficaz en vista de que el Covid-19, si bien se originó en China, ya tiene green card para quedarse permanentemente en EU, en donde hasta ayer al escribir esto, a las 6:20 de la tarde (Centro), había infectado a 1716 personas y matado a 41 de ellas.
Justo cuando el presidente gringo anunciaba su decisión, el sitio flightradar24.com informó que entre Estados Unidos y aeropuertos de la zona de Schengen volaban 200 aviones de pasajeros.
Según cirium.com, durante los siguientes 30 días, cerca de 40 aerolíneas estaban programadas para operar aproximadamente 560 vuelos de pasajeros diarios, con aproximadamente 160,000 asientos, en ambas direcciones entre EU y Europa continental. Eso equivale a casi 17,000 vuelos y 4.8 millones de asientos en dicho periodo.
La decisión del presidente gringo hundió ayer el valor accionario de las principales aerolíneas, cadenas hoteleras y empresas relacionadas con el transporte y el turismo, entre muchas otras. También contribuyó a deprimir el valor de muchos fondos de inversión, entre ellos Berkshire Hathaway, del multibillonario Warren Buffet, que perdió 3,000 millones de dólares.
El capricho trumpiano afectará a millones de personas, a incontables empresas y a la industria aérea comercial, que ya en marzo registra una baja de tráfico de 4.9 por ciento.
La prohibición de los vuelos, el avance del coronavirus Covid-19, que ayer ya afectaba a 127 países, y la desaceleración económica mundial, entre otros factores, causaron nuevas y espectaculares caídas en los mercados bursátiles de todo el mundo. En Nueva York el DJI perdió 9.99%, su peor descenso desde 1987. Otras bolsas también sufrieron retrocesos históricos. En la CDMX el IPC cayó 5.28% y en lo que va del mes, se ha desplomado 19.19 por ciento.
Lo que anunció el miércoles Trump, sólo contribuyó a generar más desconfianza e inestabilidad, lo que de una manera u otra nos afecta a todos.
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