Ahora que el país tiene un nuevo Presidente, es oportuno revisar un viejo tema: ¿Por qué no crecemos más rápido? Éste es el asunto que aborda el segundo capítulo del Pacto por México, que el domingo firmaron en el Castillo de Chapultepec el presidente Peña Nieto y los líderes de los principales partidos políticos del país. El Pacto llama a generar condiciones que permitan el crecimiento económico(…). México debe crecer por encima de 5%, para lo cual debe incrementarse la inversión publica y privada hasta alcanzar más de 25% del PIB en inversión e incrementar la productividad de la misma .

Un problema fundamental sin solución en las ultimas tres décadas. En este rubro, el desempeño de los gobiernos democráticos de Fox y Calderón fue un fracaso en términos relativos. Entre 1990 y el 2012, la tasa anual de crecimiento de México fue 2.6% versus 3.8% en la economía mundial, debido a que la tasa de crecimiento se redujo a 2% en los últimos 12 años. En el subperiodo que va de 1990 al 2000, la economía creció 3.5% en línea con el PIB mundial a pesar de la crisis macroeconómica de 1995. Entre 1990 y el 2012, el PIB per cápita medido en unidades comparables internacionalmente creció 0.76%, versus 0.82% en los países desarrollados, 3.42% en los emergentes, y 1.18% de Latinoamérica. El mal desempeño se explica porque el crecimiento de los últimos 12 años no mantuvo el paso de los emergentes.

Detrás del crecimiento económico, están tres variables clave: el crecimiento de la fuerza laboral, el coeficiente de inversión y la tasa de crecimiento de la productividad multifactorial.

México goza del llamado bono demográfico, la Población Económicamente Activa crece 2.5% versus 1% de toda la población. La productividad multifactorial es la variable importante en el crecimiento per cápita de la economía, determinada por la estructura de la economía y factores institucionales: calidad de la educación, de la infraestructura y la estructura de mercados.

La inversión es factor importante para el crecimiento de corto y mediano plazos. A largo plazo, la tasa de crecimiento de la economía es la suma de las tasas de crecimiento de la fuerza laboral y de la productividad multifactorial. Según mis cálculos, en el periodo 1990-2012, el crecimiento de la productividad fue 0.59%, resultado de tasas de crecimiento de 1.1% entre 1990-2000, y de sólo 0.1% entre el 2001 y el 2012. En este periodo, la tasa de crecimiento potencial pasó de 3.6% en el primer subperiodo a 2.5% en el segundo. El deterioro de la productividad explica la reducción del crecimiento económico.

¿Qué se requiere para crecer a 5% sostenido durante una década? Inversión y productividad. Existen varias combinaciones teóricas.

Si la productividad no aumenta, habrá que elevar el coeficiente de inversión a 35% del PIB, lo que supone buscar inversiones adicionales anuales de US130,000 millones. Lo que no es probable ni deseable. Una alternativa son las reformas estructurales que aumenten la tasa de crecimiento de la productividad y el coeficiente de inversión a la vez. Si la tasa de crecimiento de la productividad fuera 1%, como lo fue en el subperiodo 1990-2000, ese 5% de crecimiento requiere un coeficiente de inversión de 28% del PIB, equivalente a inversiones adicionales de US80,000 millones anules.

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