Juan José Rendón, cuya identidad en el lenguaje de la mercadotecnia es JJ Rendón, pasará a la historia como el estratega que, siendo supuestamente su aliado, hirió de muerte política a Juan Guaidó.

El presidente de la Asamblea Nacional y, para 56 países, presidente de Venezuela, lleva una semana sin esclarecer su papel en la negociación con Jordan Goudreau para articular un operativo que tenía como objetivo final deponer al dictador Nicolás Maduro.

El silencio, delata. Guaidó no se ha atrevido a mencionar el nombre de JJ Rendón, ni mucho menos le ha pedido su renuncia, como ordenan los manuales de manejo de crisis.

Fue JJ Rendón, director de estrategia en el equipo de Guaidó, quien se reunió en septiembre pasado con el director de la empresa de seguridad Silvercorp, Jordan Goudreau en una oficina de Miami.

Goudreau, un exmilitar de las Fuerzas Especiales estadounidense le ofreció un plan a JJ Rendón para derrocar al dictador Maduro. Le mencionó que tenía listos a 800 agentes para cumplir el objetivo.

The Washington Post publicó la semana pasada copias del contrato acordado entre JJ Rendón con el director de Silvercorp. En él se puede leer el objetivo del operativo: “Una operación para capturar/detener/remover a Nicolás Maduro, eliminar el régimen actual e instalar como presidente venezolano a Juan Guaidó.

Con los dedos en la puerta, JJ Rendón confirmó a CNN que sí se reunió con Jordan Goudreau para explorar el mencionado escenario, pero que no se llegó a concretar; que le pidió un anticipo de 1.5 millones de dólares de los que Rendón solo le transfirió 50,000 dólares; y que Goudreau no le pudo comprobar la disposición inmediata de 800 hombres con los que formaría un ejército privado.

El 10 de octubre, Goudreau le envió el siguiente mensaje de texto a JJ Rendón: “Washington está plenamente consciente de tu participación directa en el proyecto, y no quiero que pierda la confianza”.

De acuerdo a The Washington Post, a principios de noviembre pasado hubo una fuerte discusión en el departamento de JJ Rendón. Varios miembros de la oposición venezolana consideraron que el plan de Goudreau estaba muerto.

Sin embargo, entre los días 3 y 4 de este mes el la llamada operación Gedeón se puso en marcha para cumplir con el objetivo. El régimen dictatorial de Maduro anunció que entre los detenidos se encuentran dos estadounidenses que formaron parte del ejército: Luke Denman y Airan Berry. Maduro también reveló que ocho personas habían muerto.

Goudreau asegura que la operación sigue su curso y que la oposición venezolana lo traicionó al incumplir el acuerdo. “El mundo reconoce a la persona (de Guaidó) como presidente, me contrataron para arrestar a otra persona que ha estado usurpando el poder, Nicolás Maduro” (The Washington Post, 7 de mayo).

Según JJ Rendón, Silvercorp pidió 500 millones de dólares para realizar el trabajo. The Washington Post tiene fotografías de mensajes entre Rendón y Goudreau. En ellas aparecen bultos de dinero que, según el diario, representa el 14% del monto solicitado por Goudreau.

El contrato fue firmado en Washington el 16 de octubre. Goudreau realizó una videollamada con Juan Guaidó, misma que proporcionó el director de Silvercorp a The Washington Post. “Estamos haciendo lo correcto para nuestro país”, comenta Guaidó, para luego concluir: “Estoy a punto de firmar”.

A la dictadura no se le debe de cree nada de lo que dice, carece de legitimidad por ser un régimen criminal, sin embargo, Guaidó se equivocó en incluir en su equipo de JJ Rendón. Un personaje que en México se le conoce por jugar sucio en las campañas electorales que ha asesorado.

Guiadó tiene que esclarecer su participación en el complot porque Rendón lo ha herido de muerte política.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.