En la columna anterior, escribí acerca de la relevancia del sector primario para la economía nacional y enlisté algunos logros de este sector, relatados en el pasado cuarto Informe de Gobierno. Mencioné, básicamente, crecimientos del sector primario mexicano en tres áreas: productividad, producción y exportaciones agroalimentarias

En la presente columna, describiré tres estrategias con las que FIRA coadyuva para conseguir dichos logros: integrar a los productores al mercado, brindar apoyo tecnológico y detonar crédito productivo.

Para aumentar la integración de los productores primarios en la cadena de valor, FIRA instrumenta modelos de agronegocios que generan valor agregado a lo largo de la cadena productiva y, por ende, mejoran el ingreso de los productores.

Esto, mediante el desarrollo de capacidades técnicas, productivas y comerciales, con la visión de incorporar a los productores primarios en los eslabones superiores de las cadenas de valor.

En lo que respecta al incremento de las exportaciones agroalimentarias, podemos mencionar dos causas: la primera es la continua apertura de nuevos mercados y la segunda es la asesoría tecnológica brindada para mejorar la calidad e inocuidad de los productos y, así, conseguir las certificaciones necesarias para exportar.

Para esto, ha sido fundamental el acompañamiento técnico brindado por FIRA.

Una de las fortalezas de FIRA es que facilita la creación de instrumentos financieros ad hoc a las necesidades de los productores primarios.

Esto ha propiciado un aumento de la inversión en el sector primario. A manera de ejemplo y gracias a la coordinación entre Sagarpa, FIRA y otros actores de la banca de desarrollo, la superficie agrícola con riego tecnificado creció significativamente.

En el 2015, se tecnificaron 119,000 hectáreas, para alcanzar un total de 393,000 hectáreas en los tres primeros años de la actual administración, casi el doble que igual periodo del sexenio anterior.

FIRA tiene 14 convenios de colaboración con diversos organismos gubernamentales e internacionales, mediante los cuales se vincula un crédito productivo a un apoyo (reducción de costos de financiamiento en la tasa de interés y prima de garantía, así como subsidios directos a la inversión).

Esta estrategia facilita otorgar los créditos y aumenta las probabilidades de que el apoyo sea empleado de manera eficiente.

De enero a junio del 2016, el saldo de crédito directo e impulsado por la banca de desarrollo al sector privado (en su totalidad) se ubicó en 1.4 billones de pesos. De estos, 162,382 millones de pesos se dirigieron al sector rural y 122,555 millones de pesos corresponden a créditos detonados por FIRA.

En resumen, uno de los principales objetivos de FIRA es aumentar la productividad del sector primario y rural, así como proteger a los productores primarios de grandes fluctuaciones en los rendimientos y precios de sus productos e insumos.

Entonces, la labor de FIRA seguirá siendo fundamental para alcanzar las metas trazadas en los sectores primario y rural.

*Jorge Lara Álvarez es subdirector de Evaluación de Programas en FIRA.

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