Somos una nación que tiene alrededor de 12 millones de connacionales viviendo en Estados Unidos. La vida será más complicada para ellos, si nuestros vecinos entran en guerra.

¿Es México un ganador de la crisis Estados Unidos-Irán? Si pensáramos en México sólo como un país petrolero, podríamos aventurar un sí como respuesta. La mezcla mexicana de crudo ha subido 3.42% desde el jueves. Pasó de 56.67 a 58.61 dólares por barril. En los próximos días subirá mucho más, en la misma proporción que la tensión sube.

Por el momento son 2.13 millones de dólares diarios adicionales. Esto sirve para apuntalar el tipo de cambio del peso frente al dólar, además de ser un bálsamo para Pemex y un apoyo para las finanzas públicas. Por cada dólar que sube el crudo, hay un incremento de 1.1 millones de dólares diarios en los ingresos para México, porque nuestra plataforma de exportación es de 1.1 millones de barriles diarios.

¿Cuánto durará el rally de los precios del petróleo y cuánto más subirá? Imposible decirlo a estas alturas. Ayer, después del ataque iraní a una base estadounidense, los barriles WTI y Brent se incrementaron hasta 4% adicional. Esta alza se reflejará en la cotización del crudo mexicano que se difunde hoy, como todos los días, alrededor de las 6 de la tarde hora del centro de México.

Con todo lo anterior, ¿podemos afirmar que México se beneficia con el conflicto entre Estados Unidos e Irán? No, la verdad es que México es mucho más que un país petrolero. Las actividades relacionadas con extracción de petróleo y gas son una sexta parte de los ingresos del gobierno y apenas 2.2% del PIB. Pemex sigue siendo la mayor empresa de México, pero la economía se ha diversificado hasta el punto en que un alza en los precios del petróleo también nos perjudica en la medida en que somos uno de los mayores importadores mundiales de productos derivados del petróleo, un promedio de 4,000 millones de dólares mensuales de importaciones de gasolina, diésel, gas natural y otros.

Hay un riesgo real de guerra en el golfo Pérsico y eso es malo para México, por razones éticas y humanitarias, pero también por las características de nuestra economía. Somos un exportador de productos industriales y agrícolas que sufrirá del estrés que inflige un conflicto militar en la cadena de logística. Somos también uno de los siete países del mundo que recibe más turistas y no nos conviene la tensión bélica por el nerviosismo que puede generar en los viajeros potenciales. Somos un país que depende del comercio exterior y seremos afectados en la medida en que un choque militar reduce las perspectivas de crecimiento mundial. Somos una nación que tiene alrededor de 12 millones de connacionales viviendo en Estados Unidos. La vida será más complicada para ellos, si nuestros vecinos entran en guerra. Ellos aportan más divisas que Petróleos Mexicanos a través de las remesas.

En el plano geopolítico, el nuevo escenario incrementará la presión de Estados Unidos hacia México y, quizá, obligue al gobierno de AMLO a tomar una posición más dura frente a Venezuela, porque el gobierno de Maduro tiene una “amistad” con el gobierno de Irán.

Por todo lo anterior, ¿de verdad alguien cree que México gana con este nuevo episodio?

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.