Según el embajador Landau, “o un país tiene una política de atraer inversión o un país tiene una política de espantar inversión”.

Finalmente, las presiones políticas y diplomáticas obligaron al embajador de Estados Unidos, Christopher Landau, a emitir una enmienda a lo que expresó la semana pasada en el evento Decimoprimer Informe Covid Industrial, convocado por la Confederación de Cámaras Industriales. Pero aun con esa enmienda periodística, lo fundamental es que los conceptos vertidos por el embajador Landau no pierden vigencia. De hecho, conforman la verdad más pura imaginable. La motivación original para los conceptos de Landau son las embestidas que el gobierno de la Cuarta Transformación ha desatado en contra de las inversiones privadas en el sector eléctrico. Pero, desde luego, esas embestidas tienen repercusión sobre el total de las inversiones tanto extranjeras como nacionales. En este respecto, explicó el diplomático: “No se puede decir a la vez: queremos atraer inversión y capital de otras partes del mundo y también decir: vamos a cambiar las reglas... o un país tiene una política de atraer inversión o un país tiene una política de espantar inversión. (Pero) si un país quiere seguir en esa ruta de espantar inversiones, es su derecho”.

Y a manera de verter más alcohol sobre las heridas abiertas que ya muestra la economía mexicana, sobrevinieron a principios de la presente semana las declaraciones de Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, con motivo de la presentación del documento “Expectativas para América Latina y el Caribe”. En cuanto a la entrada en vigor del tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, según Werner, aunque sin duda se trata de una buena noticia, “no va a compensar en los próximos dos años la pérdida de confianza que está gravitando sobre la contracción de la inversión en México”.

Y continuando con su evaluación de las perspectivas para la economía de México, el funcionario del Fondo Monetario Internacional insistió en que “la anemia y contracción de la inversión sigue profundizándose y viene de la recesión que presenta México desde el 2019”. De manera muy importante, Werner también insistió en la falta de respuesta fiscal por parte del gobierno de México para contrarrestar las tendencias recesivas. En el universo de los países que integran el G-20, la falta de un impulso de la política fiscal está dando lugar a que se esté “mermando la capacidad de respuesta de las autoridades sanitarias y afectando los medios de subsistencia de la población”. La perspectiva es, por tanto, oscura.

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Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico