Tensa fue la reunión a puerta cerrada entre Andrés Manuel López Obrador y alrededor de 40 empresarios del naciente sector petrolero mexicano. El próximo presidente reiteró sus críticas a la reforma energética y dejó claro que espera más del sector privado: no entró la dolariza que se esperaba, dijo. La inversión nacional y extranjera no llegó y en cambio se dejaron de perforar pozos... se actuó con muchísima irresponsabilidad, expresó.

Las críticas fueron directas: la reforma que iba a salvarnos sólo creó burocracia y nos hundió, afirmó AMLO. Su diagnóstico fue demoledor, pero dejó una semilla de certidumbre para los empresarios: se comprometió a respetar los contratos firmados por el actual gobierno, siempre y cuando salgan airosos de la revisión.

Vamos a renegociar los contratos que estén caros con Pemex, advirtió. Podemos hacer muchas cosas porque tenemos mayoría, pero no lo haremos, “vamos a hacer democráticamente lo que más le sirva al país. No somos una dictadura”, dijo en la reunión que se celebró en el exconvento de san Hipólito.

¿Cómo interpretar lo dicho por el próximo presidente? El mensaje se da en un contexto de malas noticias para el sector petrolero mexicano. La producción de crudo liga 31 meses de caídas y se encuentra en su menor nivel desde hace más de 35 años.

Estaba previsto que este año se producirían 1 millón 915,000 barriles. En vez de eso, serán un poco más de 1 millón 800,000 barriles. Esa es la principal razón por la que se importarán 100,000 barriles de crudo ligero, a partir de octubre próximo. Estos barriles se destinarán a “alimentar” la refinería de Salina Cruz.

Con tales números a mano, es lógico que López Obrador sea tan duro en su balance de lo ocurrido en el sector petrolero en los últimos años. Aún más, el tabasqueño sabe de la crisis que atraviesa el sector por los efectos que ha tenido en su tierra natal. Tabasco pasó de crecer 4.0% anual promedio en el sexenio anterior a tener una caída de 2.6% anual en esta administración. Los años posteriores a la reforma energética han significado un periodo de decrecimiento para una entidad de referencia en el sector petrolero.

Al concluir la reunión a puerta cerrada, frente a los reporteros, AMLO y su próxima secretaria de Energía, Rocío Nahle, hicieron una versión abreviada del encuentro. En esta “comparecencia”, el próximo presidente quiso enfatizar su compromiso de que respetará los contratos. A Rocío Nahle correspondió destacar todo lo relacionado con la revisión de los contratos. “Queremos evaluar cómo caminan, cuál es el resultado, porque todavía no tenemos producción”, explicó.

¿Con qué se quedan los empresarios? “Con mucha certidumbre y con la meta clara de ponernos a trabajar”, dijo Alberto de la Fuente, presidente de la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (Amexhi). Se quedan también conscientes de que tendrán un duro sinodal.

El próximo presidente está enojado con la reforma energética, pero sabe que necesita al sector privado. Pemex no tiene la capacidad para hacer todas las inversiones que México necesita para recuperar una producción petrolera de 3 millones de barriles diarios. Se requieren 20,000 millones de dólares anuales y Pemex “sólo” ha invertido 12,150 millones anuales promedio en exploración y producción en esta década. AMLO fue claro y será pragmático: necesita a la IP, pero les exigirá más que en este sexenio.

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Luis MiguelGonzález

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.