Uno de los muchos temas que preocupan en el país es la capacidad de generar empleos bien remunerados. Si bien el sexenio que está terminando menciona como uno de sus logros haber disminuido el desempleo en relación con el anterior, la mayoría de los empleos que se han generado o bien son temporales o son de un nivel básico; en consecuencia, resultan meros paliativos y el problema de fondo continúa sin resolverse.

En el Comité Técnico Nacional de Capital Humano del IMEF hemos analizado la situación, hablando con investigadores y especialistas en los ámbitos laboral y académico, en un intento de buscar soluciones de mayor alcance.

En este sentido, y si de lo que se trata es de generar condiciones para que exista mayor posibilidad de empleo y que éste sea bien remunerado, es necesario actuar en la oferta de trabajo (capacidad laboral) y la demanda de empleo (necesidades de las empresas).

De acuerdo con datos del Inegi, la tasa de subocupación para personas con escolaridad de nivel medio superior o superior ha crecido en 19% desde enero del 2016, mientras que el promedio para todos los niveles de escolaridad ha disminuido en 16 por ciento.

Esta tendencia es preocupante, dado que significa que el mercado laboral no es capaz de conectar la oferta con la demanda y es sólo un síntoma de otros problemas estructurales.

Si a esto le agregamos las tendencias mundiales del futuro del trabajo, encontramos además que, querámoslo o no, todas las labores de rutina y muchas de análisis de datos irán desapareciendo para ser realizadas por computadoras. Ya hoy vemos cómo los cajeros, los estacionamientos y centros de atención telefónica —por citar sólo algunos ejemplos— no son operados por humanos. Pronto veremos autos autónomos y reparto de mercancía vía drones.

Aun y cuando hay otros datos que pudieran ser analizados, para solucionar el problema del desempleo y generar empleos bien remunerados, hace falta mucho más que ampliar las posibilidades de ingreso a las universidades o de asegurar que los jóvenes completen el ciclo de educación hasta la preparatoria.

Por un lado, se necesita conectar la oferta educativa con las necesidades de la industria y, por otro, generar las capacidades en las personas para que puedan ofrecer una mayor contribución de valor a sus empleadores.

Ante este entorno, en el Comité de Capital Humano del IMEF creemos que hoy es necesario enfatizar y apoyar todas las iniciativas que contribuyan de manera práctica a reducir las brechas entre la oferta y la demanda de mano de obra y a aumentar las posibilidades para que aquellos que estudian tengan mayores posibilidades de ocuparse.

Iniciativas como la generación de instituciones de educación técnica conectadas y ubicadas con las zonas donde se encuentran los clústeres de desarrollo (por ejemplo, el clúster aeroespacial de Querétaro o el automotriz del Bajío) o la adopción del modelo de educación dual que ha resultado ser efectivo en países como Alemania y Austria son algunos modelos que debieran incentivarse y abordarse de manera práctica, eliminando barreras burocráticas para su pleno desarrollo.

Si en verdad queremos resolver el problema de la escasez de empleos bien remunerados, debemos dejar la demagogia y abocarnos a la solución del problema, de lo contrario, seguiremos generando profesionistas que sólo engrosan las filas del desempleo.

* Presidente del Comité Técnico Nacional de Capital Humano del IMEF.