El pasado 15 de octubre, el general Salvador Cienfuegos fue detenido en el aeropuerto de Los Ángeles, California, a petición la Agencia para el Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés).

El secretario de la Defensa Nacional durante el gobierno de Enrique Peña Nieto enfrenta ahora cargos relacionados con el tráfico de drogas en la Corte Federal de Nueva York. La noticia, que sacudió a todo México, tuvo una amplia difusión en medios nacionales y locales.

Aún no se había secado la tinta cuando los votantes de Coahuila e Hidalgo acudieron a las urnas el pasado domingo a renovar el congreso del estado y los ayuntamientos respectivamente. Cualquiera habría anticipado que el escándalo de corrupción detonado por el arresto del jefe de las fuerzas armadas durante el pasado gobierno del PRI habría tenido un impacto en las elecciones. Sin embargo, los electores acudieron a votar con otras preocupaciones en la cabeza.

El PRI tuvo una jornada electoral exitosa en dos estados en los que gobierna. En Coahuila se llevó el carro completo: ganó los dieciséis distritos. El gobernador Miguel ángel Riquelme tendrá una cómoda mayoría en el congreso del estado durante la segunda mitad de su gobierno.

El PRI obtuvo cerca del 50% de la votación, lo cual lo vuelve a colocar en la posición dominante que tenía en la política local hace seis años. 

En Hidalgo, el PRI se perfila para gobernar 32 de los 84 municipios, el doble de los que ganó hace cuatro años. Entre los 10 municipios más poblados, el PRI trae la mayoría en seis. Recuperó la capital del estado que había perdido a manos del PAN en las elecciones pasadas. El PRI vuelve a tener en Hidalgo la posición de primera fuerza electoral que le arrebatara Morena en las elecciones del 2018.

Sería un error atribuir el buen desempeño electoral del PRI en Coahuila e Hidalgo a una caída de la participación provocada por la pandemia del Covid-19. La tasa a la que los electores acudieron a las urnas el pasado domingo en Coahuila fue la normal para una elección en la que sólo estaba en juego el congreso del estado. La participación alcanzó el 39.4%, de acuerdo con el programa de resultados preliminares; una cifra casi igual al 39.6% de las elecciones intermedias del 2014.

Tampoco en Hidalgo la pandemia del Covid-19 desalentó la votación. De acuerdo con la información preliminar dada a conocer por la autoridad electoral local, la tasa de participación alcanzó el 49%; una cifra incluso más alta que la registrada en las elecciones de ayuntamientos del 2016.

Así como el PRI fue el ganador en los comicios del domingo, el PAN se llevó el peor resultado. Sufrió un duro revés en los dos estados y quedó reducido a una tercera fuerza electoral, detrás de Morena. Pero al partido del presidente López Obrador tampoco le fue bien. Hidalgo y Coahuila mostraron su limitada capacidad de consolidar el enorme crecimiento del 2018. 

Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI, declaró la noche de la elección que su partido “está de regreso”. Desde luego, está convencido del momento favorable para el PRI que Coahuila e Hidalgo han generado. Pero una golondrina no hace verano.

La verdadera lección del domingo tiene que ver con la importancia de la dimensión local de las elecciones. El votante responde a candidatos atractivos y acciones de gobierno que impactan directamente en su bienestar. El repudio al neoliberalismo y la condena a la corrupción pasada desde palacio nacional parece importarle cada vez menos al electorado.

*Profesor del CIDE.

Twitter: @benito_nacif

Benito Nacif

Profesor

Voto particular

El Dr. Benito Nacif es profesor de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Fue Consejero Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE) del 2014 al 2020 y del Instituto Federal Electoral (IFE) del 2008 al 2014.

Lee más de este autor