La semana pasada, durante la conferencia mañanera del presidente López Obrador, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del gobierno, doctor Hugo López-Gatell, explicó que nuestro país estaba aplanando la famosa curva --más peligrosa que la llamada “pera” de la autopista a Cuernavaca-- de contagios del Covid-19.

Ese día, el doctor José Narro Robles declaró en una entrevista: “es muy difícil saber en qué punto de la epidemia, de la curva, estamos porque el señor López-Gatell ha cambiado, ha mentido y ha transformado la realidad”.

Durante la conferencia vespertina, el vocero del gobierno federal para el coronavirus fue interrogado por una reportera: “El exsecretario de salud, José Narro, consideró que usted ha mentido respecto a las cifras. ¿Le ha mentido a México, subsecretario?”.

“Respeto la opinión del doctor Narro --respondió. Es un personaje de la vida pública, fue Rector de la Universidad Autónoma de México, fue secretario de Salud, fue dirigente del PRI, me parece un individuo respetable. Deberíamos ver sus argumentos, a ver a qué se refiere (...) ahorita me acordé del doctor Narro, 307 hospitales quedaron abandonados en la administración inmediata anterior, por distintas razones”.

La explicación de López-Gatell fue retransmitida en el noticiero ‘Azucena por Milenio’, con el objetivo de confrontar lo dicho por él con una entrevista, vía Skype o Zoom, con el citado doctor Narro. A mí el cotejo entre ambos médicos me interesó más que la final de la Champions League, sobre todo ahora que está suspendida tal competencia.

Luego de los saludos de rigor la periodista preguntó si López-Gatell mentía.

Narro Robles contestó: “Se nos dijo que estábamos preparados en febrero y la verdad es que no lo estaba el sector salud: no había equipos de protección personal, ni número de ventiladores necesarios, protocolos necesarios de actuación personal y ha mencionado fechas distintas para la reactivación de actividades”. Hizo una pausa y pensé que iba a dar una explicación sobre los 307 hospitales abandonados durante su gestión, algo que me pareció primordial e interesante. No tocó el asunto. Más adelante abordará el tema, me dije. Prosiguió con su crítica:

“Es una mentira si usted dice que está preparado y no lo está --clamó el secretario de Salud de la pasada administración--; o no sabe lo que es estar preparado para contender con una epidemia que era evidente en la segunda quincena de enero y, sobre todo, en el mes de febrero que México iba a vivirla”.

Narro Robles dijo que no hay un procedimiento bien articulado y que hay señales equivocadas. Por eso él sostiene que la cifra que se nos ha dado de infectados y muertos no corresponde a la realidad. A esas alturas ya ni se acordaba de los 307 hospitales citados por López-Gatell. La señora Azucena Uresti, que a mí me parece una reportera avispada, oportuna y atrevida también olvidó ese dato y lo dejó pasar. Mi percepción es que la periodista le hizo una entrevista a modo a José Narro, a tono con la estrategia que siguen algunos medios, comunicadores, empresarios y líderes de opinión, de querer hacernos creer, como si fuéramos imbéciles, que vivíamos en un país como Suecia hasta que llegó a gobernar López Obrador y estamos en Mexiquito.

La 4T ha cometido muchos errores y no ha gobernado de acuerdo a las expectativas que muchos creímos. Pero culparla de nuestras carencias y del estado general de cosas que vive nuestro país, es una vileza. La verdad es que, con excepción de unos cuantos pequeños lapsos, nuestra nación ha sido mal gobernada e impunemente saqueada en los últimos cien años.

El meme de hoy.

Si después del confinamiento en casa te dieran a escoger entre irte de viaje con tu esposa a cualquier destino paradisiaco del mundo o disfrutar una carne asada con los amigos. ¿Qué escogerías? A) Término medio. B) Tres cuartos. C) Bien cocida.

Manuel Ajenjo

Escritor y guionista de televisión

El Privilegio de Opinar

Guionista de televisión mexicano. Conocido por haber hecho los libretos de programas como Ensalada de Locos, La carabina de Ambrosio, La Güereja y algo más, El privilegio de mandar, entre otros.