Septiembre se ha denominado en México, desde el año 2003, como el “mes del testamento”. Es una campaña que tiene la intención de promover que las personas realicen su testamento, con descuentos que dependen de la entidad federativa, pero que pueden ser de hasta 50 por ciento.

Recordemos uno de los cuatro pilares fundamentales de las finanzas personales: la seguridad y la previsión. Se trata de proteger nuestro patrimonio, lo que estamos construyendo con tanto esfuerzo. Lamentablemente, en México es algo que la gente deja en segundo plano, a veces por necesidad, pero otras simplemente porque nos falta mucha cultura de previsión. De hecho, se estima que en el país, menos de 5% de los adultos cuenta con un testamento. Nos falta muchísimo. 

Hay muchas dudas sobre testamentos y las personas piensan que hacerlo es complicado o caro. En realidad es un trámite muy sencillo y los costos, aunque varían según la entidad federativa, no son tan elevados (en algunos pocos casos, para ciertas personas puede ser incluso un trámite gratuito). Ya hablaremos más de esto. Pero empecemos por el principio. 

¿Qué es un testamento y por qué es importante?

De manera sencilla, un testamento es simplemente un instrumento legal en el que se manifiesta nuestra voluntad sobre el destino que tendrán nuestros bienes y derechos si llegamos a faltar. Protege a nuestra familia y en especial a nuestros hijos, porque en este documento podemos designar, en caso necesario, un tutor legal. 

Como alguna vez he dicho, hacer un testamento es un acto de amor y de responsabilidad hacia los nuestros. Nadie tiene la vida comprada, en cualquier momento puede pasar algo que jamás pensábamos que podría ocurrir. Lo estamos viviendo durante esta pandemia en la que desafortunadamente tantas personas en edad productiva han perdido la vida. Por eso, lo mínimo que podemos hacer por nuestra familia es dejarles las cosas en orden, de manera que ellos puedan continuar con su vida sin demasiados sobresaltos. 

Un testamento es un documento esencial porque evita conflictos familiares o largos y costosos trámites legales, como un juicio sucesorio intestamentario. Garantiza que nuestro patrimonio se entregue a las personas que nosotros designemos. Protege a nuestros hijos, ya que a través de este instrumento podemos nombrar a las personas que se haría cargo de ellos si les llegamos a faltar (por eso es importante que ambos miembros de una pareja realicen el testamento y se pongan de acuerdo para nombrar al tutor). 

¿Qué pasa si no dejamos testamento?

Para empezar, nuestros bienes podrían estar en riesgo. Cuando una persona fallece sin dejar testamento, la ley establece quiénes serían los herederos y en qué proporción. Desde luego, cada entidad federativa tiene reglas diferentes y procedimientos específicos, pero en general se requiere el inicio de un juicio sucesorio ante el juzgado de lo familiar, para determinar el reconocimiento de los herederos, lo cual es caro y tardado. Además, se puede complicar, porque otras personas podrían pensar que tienen derechos sobre esos bienes (hermanos, padres, parejas anteriores, hijos fuera del matrimonio, etc.). 

Es mucho más sencillo hacer un testamento y heredar certidumbre a las personas que amamos, no problemas. En la siguiente entrega hablaremos de los distintos tipos de testamento que existen.

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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