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Opinión

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El ingreso vs el gasto en alimentos

El incremento sostenido en los precios de los alimentos ha incidido en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), impactando con ello en los niveles de inflación. El cambio en el consumo de un bien depende del peso que representa el gasto como proporción de su ingreso o bien, de la proporción que destinan de su gasto total.

Los datos de la Encuesta Nacional Ingreso-Gasto de los Hogares (ENIGH)-2010 muestran que 32.7% del gasto corriente monetario de las familias en México se destina a la compra de alimentos, bebidas y tabaco. Sin embargo, la proporción varía dependiendo del estrato de ingreso en que se encuentran los hogares.

La distribución del ingreso por deciles distribuye igual número de hogares ubicados en 10 niveles de ingreso y la encuesta calcula el gasto de los hogares para los principales bienes de consumo. De tal forma que al comparar la proporción del gasto de las familias a cada nivel de ingreso, podemos identificar el tipo de bien que los alimentos representan para ellas y su posible respuesta ante cambios en el nivel de precios.

Al calcular el porcentaje de gasto en alimentos con respecto al gasto total, se observa que para los primeros deciles de ingreso la proporción es de 50 por ciento. El porcentaje se va reduciendo conforme se incrementa el nivel de ingreso, de tal forma que para los hogares ubicados en el último estrato el porcentaje es de 22 por ciento.

El resultado refiere a la definición teórica en la que un bien es considerado normal o necesario cuando ante un mayor ingreso el consumo aumenta y es un bien inferior cuando se consume o demanda menos ante un mayor nivel de ingresos.

La evidencia en este ejercicio indica que, en los primeros estratos, los hogares destinan una importante proporción de su gasto para la compra de alimentos. Por su parte, los hogares de nivel alto reducen de manera importante la proporción destinada al consumo de alimentos, lo que identifica su preferencia como un bien inferior.

Es posible también concluir que los hogares de ingresos medios no modifican significativamente la proporción de su gasto al consumo de alimentos a pesar de tener mayores ingresos, tal vez porque encuentran condiciones para consumir productos de mayor calidad y valor económico como la carne y el pescado, entre otros. Características que cambiarían su comportamiento ante incrementos en el precio.

Cabe destacar que es necesario un mayor análisis de estas relaciones y es probable que no se repitan los resultados en el tiempo, pero es un primer resultado a considerar.?

*Angélica Fermoso Gómez es especialista de la Subdirección de Diseño de Programas en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

afermoso@fira.gob.mx

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