A partir de que la genética hizo posible la existencia de marcadores para medir la factibilidad o probabilidad de padecer cáncer o alguna otra enfermedad con alto riesgo de mortalidad, la humanidad pasó al siguiente nivel.

La opción de detectar a tiempo muchos padecimientos no sólo oportunamente, sino antes de que se presenten, es posible gracias a los avances de la genómica. Ahí está el caso ya emblemático de la actriz hollywoodense, Angelina Jolie, que ante el elevado riesgo de morir de cáncer de mama como murió su mamá y conforme lo decían sus estudios genéticos, decidió extirparse ambos senos.

Hoy gracias a esas herramientas preventivas y un tanto predictivas, la medicina trabaja para lograr que la última etapa de la vida sea saludable y con la mayor calidad posible.

Aquello de que hacer ejercicio y comer en equilibrio es la clave para una etapa adulta mayor saludable, es real e importante, pero no suficiente. El factor de riesgo genético que trae cada familia es igualmente determinante; de ahí que haya personas muy atléticas y aparentemente saludables que terminan muriendo de infarto, derrame cerebral o padeciendo cáncer.

Este tipo de medicina ya no es de inventos sin base ni productos milagro sino basada en evidencia científica y cada vez más especialidades van retomando la información para avanzar en tratamientos. En particular, la información de los telómeros del ADN, cuyo desgaste, está comprobado, provoca envejecer, es lo que revoluciona la medicina antienvejecimiento y actualmente no hay congreso médico en el mundo donde no se hable de estos temas o aspectos relacionados.

En México, ya existen infinidad de clínicas antienvejecimiento, sobretodo enfocadas a la medicina estética. Hay un concepto relativamente reciente que es la medicina de manejo de la edad, cuyas certificaciones otorga el Instituto Médico Cenegenics, en Estados Unidos. El gastroenterólogo mexicano Jorge Arriola Sánchez decidió atenderse entrando al programa integral de Cenegenics en Estados Unidos.

Al ser atendido en Cenegenics se enteró que su edad biológica era de 56 años, cuando en realidad tenía 46; le ayudaron a aprender a comer en función de su ritmo de vida; le regularon nutrimentos y antioxidantes; le definieron un plan de vigilancia hormonal (varios tipos de cáncer de próstata y de mama están asociados a alteraciones hormonales), le evaluaron su función cognitiva y le prescribieron múltiples actividades para ejercitar el cerebro. El doctor Arriola en el primer año de tratamiento logró revertir su edad biológica, su ritmo de envejecimiento y hubo tal mejoría en su calidad de vida que decidió certificarse en esa medicina de manejo de la edad y en el 2015 decidió abrir la primera clínica Cenegenics en México.

Asociado con el empresario Sergio Alva, hicieron el proyecto de negocios, arrancaron la primera clínica en la ciudad de México y en seis meses superaron sus expectativas. Comprobaron que hay un mercado muy importante en México para este tipo de medicina. De hecho, una alta proporción de sus pacientes son médicos. Son esquemas para una élite pequeña, pues tienen un costo anual de 12,000 dólares (15,000 dólares en Estados Unidos), pero al dar opciones de financiamiento, abren más el abanico; de hecho, ya están proyectando una inversión de 5 millones de dólares en cinco clínicas, en diferentes estados, en cinco años. La duda está en si la segunda la abren en la ciudad de Monterrey o en Los Cabos; el sureste también está considerado, ya que tienen muchos pacientes de Tabasco, Yucatán y Chiapas que vienen a atenderse a la clínica Cenegenics de la Ciudad de México.

Claro que lo ideal sería que esta medicina preventiva y predictiva se hiciera accesible para la gran mayoría y no sólo para unos cuantos.