Si alguna cualidad iguala a López con Trump es la mentira. Como pez en el agua: disfruta de dominar al auditorio de reporteros agorzomados, poder absoluto, nadie puede redargüirle.

La prensa se hace lenguas de su habilidad oratoria. Tirios y troyanos lo ensalzan por igual circunstancia. ¿A la altura de Cicerón y Demóstenes? Más bien a la de Hitler y Mussolini. El hombre prodigioso que tiene a la gente en vilo. El maestro de la comunicación. El que domina la agenda nacional. El incomparable transmisor de ideas. El que tiene a la nación pendiente de su palabra. Digámoslo pronto: el mago del verbo.

Pamplinas. Para nada. Solamente un individuo muy listo que ideó un mensaje simple para repetirlo a las masas crédulas, ignorantes, ganando su simpatía: gobiernos que desde endenantes son corruptos, te explota una mafia en el poder y yo voy a redimirte. Anuncio reiterado hasta el cansancio y en todo lugar hasta que es aceptado y creído.

Verdad revelada por el salvador. Sus alocuciones públicas abarcan casi los 365 días del año. Se dividen en i) mañaneras y ii) de plazuela.

i) Hablar pastoso, lento, por goteo, oyentes en suspense, ¿cuál será el próximo vocablo que pronuncie?, ¿y cuándo? Se antoja decirle: “¡Póngase de cabeza para que le bajen las ideas!”. La muletilla del este... Maneja muy bien gestos y expresiones, bien pensados, desde la risita burlona (cuando agrede) hasta la faz seria pero impresionante por lo inexpresivo. Como pez en el agua: disfruta dominar al auditorio de reporteros agorzomados, poder absoluto, nadie puede redargüirle. Brazo e índice diestros hacen un recorrido de 90 grados. Temas: de chile, de dulce y de manteca, todo un almodrote.

ii) Cambio completo. La lengua se suelta. La voz enronquece, arenga a la multitud que, acarreada y pastoreada, aplaude a la menor provocación y levanta dócil el brazo cuando el líder se lo pide. Y grita, gritos destemplados, desagradables, al tiempo que el mismo índice se extiende, flamígero, repetidamente hacia adelante. Orador que pensar no hace, no me place.

Escribe Cicerón en De Oratore, III, 14: “Aquel que habla luminosamente, así en la materia como las palabras, que produce en su lenguaje una suerte de ritmo y armonía, que habla graciosamente... en la medida en que su influencia sea grande es más necesario que esté armado con probidad y juicio eminente; si conferimos la facultad de la elocuencia a personas sin esas virtudes no las haremos oradores sino que daremos armas a los lunáticos”.

Si alguna cualidad iguala a López con Donald Trump es la mentira. ¿Genio comunicador?

[email protected]

Pablo Aveleyra

Escritor

En lontananza

Estudió la Licenciatura en Economía en el ITAM. Prolífico autor que en sus obras ha abordado temas como la economía, la sociología y las finanzas.