Hoy George Orwell me parece más pertinente que nunca. No sólo por el incremento de control y vigilancia que hemos experimentado como consecuencia de la pandemia me hace sentir en una especie de “1984”, sino porque también, está en los planes de China cambiar los hechos.

“La historia la escriben los vencedores” decía Orwell, y eso es precisamente lo que está pasando.

Porque a casi un año de que se detectaran los primeros casos de una enfermedad que cambiaría el rumbo de la humanidad, en la ciudad de Wuhan, el gigante asiático quiere librarse del pecado original.

Lo considera un error en el guion dentro de su narrativa de potencia hegemónica, y de la eficacia doméstica del Partido Comunista Chino. Además de que tampoco cuadra con la recuperación de sus niveles de crecimiento.

Esto debe ser un error. Sobre todo, si China reportó en octubre un crecimiento del 4.9 por ciento. Mientras el resto del mundo sigue decreciendo y sumergido en un caos.

Tal vez eso en su visión, sea lo que les da el derecho, de querer cambiarlo todo.

Los medios estatales han comenzado a lanzar una campaña intensiva para relacionar los orígenes de la pandemia, con empaques de comida congelada importados de otros lugares del mundo.

A lo que habrá que sumarle, una serie de investigaciones televisadas, que intentan localizar los orígenes del virus más allá de las fronteras chinas, antes de diciembre de 2019.

Además de los posts en Facebook del diario People’s Daily, en donde afirma que “toda la evidencia sugiere que el virus no comenzó en Wuhan. ”Sino que solamente fue el lugar en donde primero se detectó.

Leyéndose entre líneas, la eficacia doméstica del Partido Comunista Chino, que aspira a sustentarse en una investigación científica que ha sido sometida para su publicación, a la revista Lancet. En la que se dice que el virus se originó en el subcontinente Indio.

Justo en donde se encuentra el país que Estados Unidos apoya, para hacerle contrapeso a China en la región.

Siendo pertinente recordar que durante la administración de Barack Obama el término Asia Pacífico fue remplazado por el de Indo Pacífico, y que es bastante probable que esta línea tenga cierta continuidad, durante la administración de Joe Biden.

Parece que en la nueva historia del Covid-19 escrita por China, el culpable podría ser la India.

No obstante, el jefe del programa de emergencias sanitarias de la Organización Mundial de la Salud, Michael Ryan, ha declarado que declarar que el virus no se originó en China, sería un asunto “altamente especulativo.”

Algo que parece no importarle en estos momentos a Beijing. Porque mientras el costo humano y económico detonado por el virus sigue subiendo. A este sólo le preocupa limpiar su imagen, y que no le pasen la factura.

Un poco más de 60 millones de personas han contraído el virus alrededor del mundo. Mientras que cerca de 1.5 millones han perdido la vida.

Números que serán difíciles de olvidar, aún con la mejor diplomacia médica.

De ahí la necesidad de cambiar la historia, en el más puro estilo orwelliano. Sin embargo, aunque logren volverla a escribir y que encuentren quién la crea, siempre quedará la historia verdadera.

La verdad nunca muere y aunque se tarde, sale a flote.

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Twitter: @HenaroStephanie

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Stephanie Henaro

Profesora de Geopolítica

El último en salir apague la luz

Analista y comentarista mexicana. Estudió la licenciatura en relaciones internacionales en el Tecnológico de Monterrey CCM y en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences-Po). Cuenta con una especialidad en política exterior rusa por el MGIMO de Moscú y una maestría en Geopolítica, Territorio y Seguridad en la Universidad de King’s College London en Inglaterra.

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