El día de hoy la Junta de Gobierno de Banco de México (Banxico) celebrará su tercera reunión de política monetaria del año. El mercado tiene totalmente descontado que la tasa de interés de referencia se mantendrá sin cambios en 4.0% a pesar del fuerte repunte en la inflación observado en abril. La inflación anual pasó de 4.67% al cierre de marzo a 6.08% al cierre de abril, alcanzando su nivel más alto desde el gasolinazo del 2017 cuando la inflación anual alcanzó un pico de 6.8 por ciento.

Es cierto que una parte del repunte anual se debe a una distorsión por un efecto base ya que el dato mensual en abril del 2020 presentó una deflación de 1.01%, dejando la inflación anual en ese entonces en un mínimo de 2.15 por ciento.

La distorsión de abril del 2020 fue principalmente generada por la propagación global de la pandemia que a su vez provocó un desplome temporal de los precios internacionales de varios commodities incluyendo al petróleo y los combustibles. Sin embargo, un estudio del Banco Base revela que, al eliminar el efecto de la baja base de comparación, la inflación anual al cierre de abril hubiera sido de 4.8 por ciento.

Aunque dicha cifra es menos escandalosa, también está considerablemente por arriba de la meta de 3.0 por ciento. Aunque Banxico ya tenía previsto un repunte en la inflación general en el segundo trimestre de este año “por los efectos aritméticos de la reducción en los precios de los energéticos del año previo”, los datos de abril han rebasado considerablemente el pico de 4.5% anticipado por el banco central.

En el caso de la inflación subyacente (que excluye del cálculo a los elementos más volátiles de la canasta básica como bienes agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno) el dato anual al cierre de abril alcanzó 4.13%, también por arriba del pico estimado de Banxico para el segundo trimestre de 3.6 por ciento.

Estos datos no deben ser los únicos que preocupan a Banxico ya que también ha habido un deterioro importante en las expectativas de inflación para el cierre de este año. Al final del 2020, el consenso de expectativas para la inflación general y la subyacente para el cierre del 2021 era de 3.57 y 3.48%, respectivamente.

En la última encuesta de expectativas del sector privado publicada por Banxico el 3 de mayo, el consenso para la inflación general al cierre de 2021 se ubicaba en 4.58% mientras que el de la subyacente en 4.56 por ciento. Aunque las expectativas del mercado para el cierre de 2022 han presentado un incremento mucho más moderado—3.65% para la inflación general y 3.60% para la subyacente comparado con 3.53 y 3.45% al cierre del año pasado— está claro que el proceso de formación de expectativas de precios de mediano plazo presenta un sesgo al alza.

El fenómeno del repunte inflacionario no es exclusivo de México ya que el aumento en los precios de las materias primas es un acontecimiento global. La inflación anual al cierre de abril en Estados Unidos alcanzó 4.2%, su nivel más alto desde septiembre del 2011.

Una diferencia importante es que el repunte inflacionario en México se da en medio de una recuperación económica frágil e incipiente mientras que en Estados Unidos el fenómeno sucede en medio de una recuperación robusta de la actividad económica.

Otra diferencia es que la Fed tiene un mandato con un objetivo dual de pleno empleo y estabilidad de precios mientras que Banxico tiene un mandato único de estabilidad de precios. Mientras que la Fed ha establecido un marco de política monetaria en el que explícitamente ha reconocido que dejará que la inflación supere su objetivo de 2% por un tiempo para privilegiar la creación de empleo, Banxico siempre debe privilegiar la estabilidad de precios.

Aunque el banco central debe adoptar un tono más restrictivo, es probable que lo haga con cautela, esperando a la publicación de los datos de inflación de mayo y del nuevo Informe Trimestral de Inflación a principios de junio.

joaquinld@eleconomista.mx

Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Socio Director de EP Capital, S.C.

Sin Fronteras

Joaquín López-Dóriga Ostolaza es Socio Director de EP Capital, S.C., una consultoría especializada en fusiones y adquisiciones fundada en 2009.

Es egresado de la Licenciatura en Economía de la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con mención honorífica y el promedio más alto de su generación. Cuenta con una Maestría en Economía de la London School of Economics, donde fue distinguido con la Beca British Council Chevening Scholarship Award.

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