Hay un viejo dicho en Los Ángeles. En LA hay cuatros estaciones: la temporada de temblores, la de incendios, la de deslaves y la award season, o temporada de premios.

La award season es precisamente la que abre el año. Y este fin de semana comenzaron los premios y es con esa borrachera colectiva que son los Globos de Oro.

Los Globos de Oro son el premio más piñata de todos. Como otras veces he escrito, aquí en el Garage no creo en los Golden Globes. El comité de enfermos mentales que escribe esta columna y firma con el apelativo horrendo de ‘Concepción Moreno’ (quién tendría un nombre tan feo y pasado de moda), cree que los Globos sólo existen porque son la oportunidad para ver a Brad Pitt pasado de copas gritando piropos al escenario.

Los Golden Globes son decididos por un montón de viejitos que se hacen llamar la Asociación de Prensa Extranjera en Hollywood; un grupo de zánganos que lo único que quiere es que los inviten a las fiestas de las luminarias y ni siquiera ven las películas ni las series que nominan. Se basan, casi, en los Rotten Tomatoes para entregar los premios. Patético.

Ahora, los Globos de este año fueron importantes para México, porque en las categorías de cine Guillermo del Toro arrasó en nominaciones. La forma del agua es una bonita película, pero honestamente está lejos de ser una película excelsa. Como suele ser con el cine Del Toro, es una película emotiva, pero con errores narrativos y otros que son sobrepuestos, como cierta trama gay de la que no hablaré más hasta que estrenen la cinta en México. No obstante, a mí me gustó.

Para cuando usted abra este Garage sabrá si Del Toro, el hermano menor de los Tres Amigos (el grupito conformado por Alfonso Cuarón, el propio Del Toro y G. Iñárritu), fue coronado con Globos. La neta es como ganar un premio Eres, pero si La forma del agua gana la prensa nacional se va a poner loca y hablará de “la antesala del Óscar” y otras burradas.

Un consejo: cada vez que oigan a un crítico de cine decir que los Globos son la antesala del Óscar, den un trago a su whisky, llévense el pulgar y el índice al puente de la nariz y digan: “Mecachis”. Tachen a ese crítico de la lista. Es un pelele y un ignorante.

En cuanto a las series nominadas a los Globos, recordemos que es un premio para cine y televisión, yo voto por The handmaid’s tale, serie visionaria y actuada a la perfección por Elisabeth Moss y compañía, pero The crown, la serie de Netflix sobre la reina Isabel II, es una fuerte competencia. Yo qué sé: seguro se lo lleva Game of Thrones.

En la categoría de actrices de cine dramático (“cine dramático”, todo cine es dramático o no es) da gusto ver a Michelle Williams reconocida. Quién iba a decir que de Dawson’s Creek la que iba a rifar iba a ser la güerita.

En fin. Si quieren saber cuáles fueron las verdadera mejores películas y series del universo hollywoodense (en el cine no todo es Hollywood aunque es fácil olvidarlo), hay que seguir las entregas de premios de los sindicatos: la del sindicato de guionistas, de productores y la de del sindicato de actores, que como podría esperarse es la más glamourosa.

Los Globos de Oro son un premio inflado, porque su ceremonia es la mejor de todas. Siempre tienen un presentador divertido, en este caso Seth Meyers, que hace un repasón en tono de comedia de todo lo que pasó en el año. Lo interesante: chistes sobre Harvey Weinstein y el gran escándalo sexual que ha marcado a Hollywood.

A pesar de todo le deseo a Del Toro que la diosa Fortuna se incline ante él y le entregue reconocimiento y todos podamos sacar nuestra banderita y decir que qué padre cine hacemos los mexicanos. Ajá.

Concepción Moreno

Columnista y Reportera

Garage Picasso

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