Algunos inversionistas prefieren enfocarse en acciones individuales, mientras que otros eligen el camino de la diversificación vía ETFs, en función de su estrategia o tolerancia al riesgo. Las ventajas de estos últimos son notorias en industrias con alto potencial innovador y un peligro específico mayor al promedio, tales como redes sociales, energías alternativas o biotecnología.

El Global X Social Media Index (SOCL) ha recibido un creciente interés tras la reciente salida a bolsa de empresas como Facebook (FB) y Twitter (TWTR). Además, tiene posiciones en empresas como Google (GOOG) o el portal chino de internet Sina (SNA).

Muchos inversionistas se sienten atraídos ante el potencial de crecimiento que presentan las redes sociales a largo plazo, sin embargo, hay que tener en cuenta que los riesgos de estas firmas son elevados, si se las evalúa en forma individual.

Muchas de ellas no han consolidado un modelo de negocios sostenible en el tiempo y puede resultar complejo analizar sus perspectivas de expansión y su dinámica competitiva. Además, sus cotizaciones han mostrado una volatilidad bastante superior al promedio en su etapa inicial de cotización bursátil.

El Global X Social Media Index puede ser el camino indicado para quienes pretenden participar del potencial de crecimiento que presenta este sector pero, al mismo tiempo, mantener acotados los riesgos y su volatilidad.

Rubros como el de las energías alternativas también pueden resultar interesantes para una estrategia basada en ETFs. Un instrumento como el Guggenheim Solar (TAN) puede ser un vehículo conveniente para esto ya que es uno de los que más ha subido en el mercado a lo largo del último año debido a la mejora en las perspectivas de la industria y el aumento de la producción de energía solar en países como China y los Estados Unidos.

Su cartera incluye compañías en diferentes segmentos, además de una exposición en distintas naciones y mercados. Esta ventaja es importante debido a que la industria está todavía en su fase inicial de crecimiento y quedan muchas preguntas sin responder para los inversionistas.

Varias tecnologías compiten entre sí y los sistemas de subsidios e incentivos fiscales son centrales para la rentabilidad y viabilidad de muchas de sus compañías. Este ETF permite posicionarse en ellas con un potencial de largo plazo sin necesidad de exponerse a los riesgos de una firma puntual.

El mercado de la biotecnología se ha beneficiado de los nuevos descubrimientos en materia de medicamentos y cuidados de salud en los últimos años. Además, el aumento de la expectativa de vida, el envejecimiento poblacional y la ampliación de la cobertura de salud en los Estados Unidos presentan perspectivas favorables para esta industria de cara a los próximos años.

Si bien el negocio puede ser rentable para las compañías que logran desarrollar y comercializar con éxito nuevos productos, los riesgos son difíciles de evaluar y cuantificar a nivel individual.

Lanzar un nuevo medicamento es un proceso muy costoso que puede llevar años de incertidumbres. Además, las firmas compiten entre sí en las mismas áreas, lo que significa que es complejo analizar las perspectivas de cada una, especialmente cuando son pequeñas.

El Ishares Nasdaq Biotechnologhy (IBB) invierte en más de 120 empresas globales de biotecnología y abarca diferentes segmentos y ramas de esta industria. Por lo tanto, es un vehículo eficiente para obtener una diversificación a bajo costo en un rubro con perspectivas atractivas de crecimiento pero con un nivel de incertidumbre considerable a escala individual.

fondos@eleconomista.com.mx