Saudi Aramco, el mayor productor de petróleo del mundo, confirmó la presencia de Santander en el grupo de entidades financieras que deberán ejecutar en diciembre la salida a Bolsa de la compañía, operación que se realizará mediante la venta de acciones de la petrolera por más de 30,000 millones de dólares (27,200 millones de euros).

Si la oferta pública de venta (OPV) se desarrolla con éxito, los 25 bancos colocadores podrían recibir unos 400 millones de euros en comisiones.

En el folleto de la OPV que la petrolera estatal saudí realizará en la Bolsa de Ryad, se indica que Santander será una de las entidades encargadas de colocar y asegurar parte de las acciones en el tramo destinado a inversores internacionales.

El citado documento todavía no detalla el porcentaje del capital de Aramco que el Estado de Arabia Saudita quiere colocar en la operación, aunque se especula con que será entre el 1%-2%, con un 0.5% para pequeños inversionistas y el resto para grandes inversores institucionales.

Pese a esta modesta apertura del accionariado, podría ser la mayor OPV de la historia en volumen efectivo, ya que los analistas creen que la valoración del grupo puede rondar los 1.5 billones de dólares (1.35 billones de euros). Con este precio, un 2% podría suponer que el tamaño de la operación alcance los 30,000 millones de dólares, por delante de los 22,000 millones de dólares de la OPV de Alibaba en 2014, que hasta ahora es la mayor salida a Bolsa. En caso de que la valoración de la empresa llegue a los 2 billones de dólares, como preveían inicialmente las autoridades saudíes, el importe de la OPV se iría a los 40,000 millones de dólares.

 

En el tramo internacional, Santander podrá vender acciones de Aramco en diversas jurisdicciones solo a inversores institucionales, incluyendo la Unión Europea.

Junto a la entidad que preside Ana Botín, hay otras 24 firmas involucradas como vendedores en la OPV de Aramco, compañía que es la mayor petrolera del mundo con un beneficio neto de 111,071 millones de dólares en 2018. 

Los coordinadores globales de la colocación son: Citi, Credit Suisse, Goldman Sachs, HSBC, JPMorgan, Bank of America, Morgan Stanley, NCB Capital y Samba Capital. En el segundo grupo de colocadores, además de Santander, están Al Rajhni Capital, BNP Paribas, BOC International, Crédit Agricole, Deutsche Bank, EFG Hermes, First Abu Dabhi Bank, GIB Capital, Mizuho International, RBC Capital Markets, Riyad Capital, Saudi Fransi Capital, Société Générale, SMBC Nikko y UBS.

Los asesores estratégicos de la transacción son Lazard, M. Kelin & Co y Moelis.

Según cálculos de Bloomberg, el sindicato de bancos podría percibir entre 350 y 450 millones de dólares en comisiones por su tarea, en función del número de acciones que cada entidad coloque entre sus clientes, y su precio.

Uno de los principales atractivos de la OPV será el dividendo que Aramco prevé pagar, y que el año que viene podría situarse en 75,000 millones de dólares. La empresa tiene 200,000 millones de acciones, por lo que la retribución por título ascendería a 0.375 dólares. Si la valoración de la empresa es de 1.5 billones de dólares (7.5 dólares por acción), la rentabilidad inicial por dividendo sería del 5 por ciento.

Entre los riesgos, Aramco cita la posibilidad de ataques terroristas como los sufridos por sus instalaciones en septiembre, que redujeron temporalmente su producción en un 54 por ciento. En 2018 el grupo produjo 13.6 millones de barriles diarios de crudo y gas, la octava parte del total mundial. Repsol, por ejemplo, bombea 0.715 millones al día.

Santander tiene presencia indirecta en Arabia Saudita desde la opa sobre ABN Amro en 2007. Uno de los activos de la entidad holandesa que el banco español asumió junto a sus socios en esa compra (RBS y Fortis) fue una participación del 40% en Alawwal Bank. Como resultado de la integración de Alawwal en Saudi British Bank (SABB), realizada en julio, esa posición se diluyó al 10 por ciento.

Sobre ella, a Santander le corresponde un 3%, y el grupo español tiene un compromiso para no vender estos títulos hasta comienzos de 2020. Su valor asciende a unos 200 millones de euros.

kg