La descomunal salida a Bolsa de Saudi Aramco continuó envuelta en misterio el lunes, un día después de que la compañía finalmente oficializara sus planes aunque sin revelar apenas detalles, mientras las valoraciones de los expertos oscilaban enormemente entre alrededor de 1.2 a 2.3 billones de dólares.

El gigante petrolero estatal, la compañía más rentable del mundo, dio el pistoletazo de salida a su Oferta Pública Inicial el domingo, después de una serie de salidas en falso que mantenía a los inversionistas sumidos en la incertidumbre.

No obstante, a los potenciales inversionistas, que ya estaban sacudidos por un ataque a las instalaciones de Aramco en septiembre que paralizó parcialmente la producción, no se les facilitaron los detalles clave que normalmente se incluyen en los anuncios oficiales de intención de cotizar, como qué porcentaje de la compañía se venderá o cuándo se producirá la operación.

Ahora los gestores de fondos están escudriñando las notas de análisis sobre una empresa notoria por su secretismo, pero ni siquiera los expertos de los gigantes de Wall Street que juegan un papel en el debut bursátil han aportado mucha certeza.

El príncipe heredero Mohammed bin Salman ha dicho que quiere una valoración de 2 billones de dólares, esto con el objetivo de recaudar miles de millones de dólares en la salida al mercado accionario para diversificar la economía saudí y alejarla del petróleo mediante la inversión en industrias no energéticas.

Esa cifra es casi el doble de la capitalización del gigante tecnológico Microsoft, actualmente la compañía cotizada más valiosa del mundo, y siete veces la de Exxon Mobil, la mayor empresa petrolera cotizada por capitalización bursátil.

Rangos muy altos

Los analistas de los bancos que trabajan en el acuerdo se reunieron con la dirección de Aramco en Dhahran el mes pasado, para obtener más información sobre la empresa, pero sus valoraciones de Aramco todavía varían en alrededor de 1 billón de dólares.

Merrill Lynch Bank of America tiene un rango de entre 1.2 y 2.3 billones de dólares, mientras que el de EFG Hermes es de entre 1.6 y 2.1 billones de dólares, según dos gestores de fondos que han visto los informes de analistas.