Petrobras registró en 2018 su primer beneficio neto anual en cinco años, de 25,800 millones de reales (7,058 millones de dólares al cambio promedio de ese año), emergiendo de una grave crisis en la que se vio involucrada en el mayor escándalo de corrupción de la historia de Brasil, informó el miércoles la petrolera estatal.

El Ebitda ajustado (lucro antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) fue de 114,900 millones de reales, marcando un récord histórico en las finanzas de la firma, precisó Petrobras en un comunicado.

"Los resultados de Petrobras en 2018 fueron indiscutiblemente los mejores en muchos años", se congratuló el nuevo presidente de la firma, Roberto Castello Branco, nombrado por el presidente Jair Bolsonaro tras su llegada al poder en enero.

En 2017, la compañía, ya en proceso de recuperación, había registrado pérdidas por 446 millones de reales (139.7 millones de dólares al cambio promedio de ese año), en clara mejora respecto a los rojos de los tres años anteriores: —21,600 millones de reales en 2014, —34,800 millones en 2015 y —14,800 millones en 2016.

En el cuarto trimestre de 2018, el beneficio neto de Petrobras fue de 2,100 millones de reales y el Ebitda ajustado llegó a 29,200 millones.

La remuneración de los accionistas en 2018 totalizará 7.100 millones de reales.

"El sólido resultado" de 2018 "refleja factores como mayores márgenes en las ventas de derivados en Brasil y en las exportaciones de crudo, junto al aumento de la cotización del barril de Brent y la valorización del dólar", explicó el comunicado.

Menos endeudada

Influyeron igualmente "la reducción de los gastos en pagos de intereses, gracias a la reducción del endeudamiento".

La deuda neta de Petrobras cayó un 18% en 2018 respecto a 2017, totalizando 69,400 millones de dólares.

Los resultados del año pasado incluyen el desembolso en el tercer trimestre de 853 millones de dólares, con los que la empresa cerró denuncias colectivas en Estados Unidos por los perjuicios a los inversores a raíz del escándalo de los sobornos pagados por grandes constructoras a políticos de casi todos los partidos para obtener contratos en la firma.

Esa investigación, llamada Lava Jato (lavadero de autos), explica en gran parte, para muchos analistas, la victoria electoral del ultraderechista Jair Bolsonaro.

Su estrategia de reconstrucción incluyó la venta de numerosos activos, con la voluntad de centrarse en sus actividades tradicionales, de producción de petróleo, con desarrollo en la extracción de petróleo bajo las camadas marinas de agua profunda (presal)

La producción de petróleo y gas en 2018 fue de 2.63 millones de barriles equivalentes de petróleo diarios (Mboed), 5% menos que en 2017, debido precisamente a las desinversiones y a la menor producción de campos maduros.

Para 2019, proyecta un aumento de la producción, a 2.8 Mboed, prosiguiendo con su política de desinversiones y "manteniendo la disciplina de capital optimizando la gestión de cartera, de la deuda y de caja".

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