En medio de la tormenta que fue el segundo trimestre en los mercados financieros, el oro reportó sus mayores avances trimestrales en cuatro años, pues entre marzo y junio su precio avanzó 13.34%, mientras que en el primer semestre del año el rendimiento fue de 17.38%, según datos de Banco Base y Refinitiv Eikon.

“El oro cerró con sus mayores ganancias trimestrales y semestrales desde 2016... las presiones al alza para el precio del metal precioso se han dado ante un aumento en su demanda como activo refugio y activo de inversión, causado por la mayor percepción por riesgo y ante los mayores estímulos fiscales y monetarios”, dijo Gabriela Siller, directora de Análisis de Banco Base.

La especialista relató que el avance en el rendimiento del metal precioso obedece a la búsqueda de activos de refugio en medio de los confinamientos por la pandemia del SARS-Cov-2, y que los mayores estímulos globales por los bancos centrales de economías desarrolladas disminuyeron “los costos de oportunidad de mantener inversiones en otros activos distintos al oro”.

“Adicionalmente, el precio del oro también ha incrementado por las constantes tensiones comerciales, principalmente entre Estados Unidos y China, aunque también existen tensiones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea. Lo anterior aumenta la percepción por riesgo pues podría limitar la recuperación económica global”, abundó.

Esta alza en el metal precioso también se ha reflejado en los fondos cotizados en Bolsa (ETFs) indexados al instrumento, pues con datos en mayo, registraron un máximo de tenencias del metal precioso a 3,510 toneladas a nivel global, equivalentes a 8,500 millones de dólares. Los ETFs del metal dorado permiten a los operadores invertir en dicho activo sin tener que preocuparse por las tenencias físicas de la materia prima.

No obstante, la perspectiva en esta materia prima es más moderada hacia el siguiente trimestre, pues se prevé que el metal precioso finalice el tercer trimestre del año con un precio promedio de 1,683 dólares por onza, según datos de Refinitiv Eikon, mientras que el pronóstico al cierre del año es de 1,655 dólares por onza, esto implicaría una baja de 7.06 por ciento.

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