Los inversionistas extranjeros vendieron sus posiciones en títulos gubernamentales mexicanos y se quedaron con 19.7% del total en circulación al 6 de julio, una proporción que contrasta con el 22.32% que tenían al iniciar el año, precisó la economista para México en BNP Paribas, Pamela Loubet.

Esta contracción del ahorro externo en el país está más ligada al contexto mundial de políticas más restrictivas guiadas por la inflación, la evidencia de una recuperación económica que no está sincronizada entre economías emergentes y avanzadas así como al mayor atractivo de China para los portafolios internacionales, precisó la experta.

No obstante a la liquidación de títulos mexicanos por parte de extranjeros, que asciende a 145,000 millones de pesos en lo que va del año, “se ha visto compensada de algún modo por la mayor tenencia de inversionistas locales en bonos gubernamentales que es explicada por el cambio en los patrones de juego a nivel global”.

Precisó que al 6 de julio, se presentó un aumento en la tenencia de bonos gubernamentales de residentes de 522,000 millones de pesos. Es un reacomodo que ha limitado la posibilidad de una desestabilización, consignó.

Desde Washington, el estratega de Riesgo en la consultoría Frontier View, Alejandro Valerio, comentó que el país se mantiene atractivo para el largo plazo, por pertenecer al acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, así como por la estabilidad de las cuentas externas, la expectativa de normalización de la política monetaria de Banco de México y la postura de las finanzas públicas respecto de otros emergentes.

“La economía de Estados Unidos es como la gran grúa que sigue jalando a la mexicana. Seguirá ligada a la manufactura más que a otra fuerza que quieran impulsar y el flujo de remesas que se mantendrá fuerte para lo que resta del año”, consideró Valerio.

El experto dijo que a partir del resultado de las elecciones de junio, la salida de capitales extranjeros se ha matizado, pues “parece que el gobierno ha perdido parte del músculo que le permitía hacer cambios legales que desalientan a la inversión”.

Ventajas mexicanas

La estratega de BNP Paribas advirtió que es difícil anticipar como seguirá el ánimo de los inversionistas internacionales. Pero consideró que hay al menos tres fortalezas que permitirán a México distinguirse del resto de los emergentes y diferenciarse en un contexto de aversión.

La primera ventaja de México son sus cuentas fiscales.

“Como en México no hubo una política fiscal expansiva para aliviar la pandemia, los incrementos en niveles de deuda y de balance público, si bien hubo deterioro, se ven bien respecto de otros emergentes y puede favorecer a los activos mexicanos”, refirió la analista financiera.

La segunda fortaleza está asociada a las cuentas externas. Debido a la fortaleza de la recuperación estadounidense, la cuenta corriente en México se ve bastante sólida; se refiere a los flujos de remesas y la entrada por balanza comercial.

Y un tercer atractivo lo explica el estratega de Frontier View. “México ha vuelto a ser el primer socio comercial de Estados Unidos y su relación con aquel país se ha mantenido y seguirá en el tiempo”.

China en la competencia

En lo que va del presente año, China ha captado cerca de 80,732 millones de dólares.

Este apetito por China resulta de la entrada del gigante asiático al índice World Government Bond Index (WGBI) en octubre próximo, donde se encuentra México desde el año 2010.

México se encuentra en varios índices globales, muchos de ellos deben tener en sus carteras títulos de México y es altamente probable que ya están los que tienen que cumplir con esta consigna.

Esto puede significar que “ya estamos en nuestro piso en términos de tenencia, porque México esta en estos índices (…) Probablemente mucho de lo que tenemos en inversiones es lo que ya se va a quedar, pues son inversiones pasivas”, advirtió Alejandro Valerio.

ymorales@eleconomista.com.mx