La tecnología blockchain y en especial los activos digitales son protagonistas de historias de éxito y riqueza, y también lo son de fraudes y estafas millonarias. La de agrocoin, tras el arresto de su dueño e inversionista mayoritario, Rodrigo Domenzain, es todavía una trama envuelta en misterio, en la que si algo impera es la incertidumbre.

Rodrigo Domenzain, abogado y emprendedor mexicano, fue arrestado en Cancún, Quintana Roo, por su presunta responsabilidad en fraudes relacionados con la compañía Amar Hidroponia, de la cual también es dueño. Los denunciantes señalan que el empresario les solicitó millones de pesos para realizar proyectos de invernaderos que ni siquiera comenzó.

Amar Hidroponia, fundada en el año 2000 por Domenzain, es un modelo de franquicias de invernaderos que, según denunciantes, por un monto de 2 millones de pesos promete a sus inversionistas producir hasta 60 toneladas de chile habanero. La empresa forma parte de forma parte de la Asociación Mexicana de Franquicias.

La versión denunciante

César Iván Ramírez, quien dijo a El Economista ser uno de los denunciantes y afectados, explicó que, con fotografías y visitas a los terrenos, Domenzain atrajo la atención de inversionistas. Según su versión, Domenzain también dijo que la producción estaba comprometida para exportación a Estados Unidos debido a una sobredemanda.

“En noviembre de 2016 hice el pago [de 2 millones de pesos]. Transcurrió casi un año sin retorno de inversión. Daba pretextos sobre por qué no terminaba de construir nuestro invernadero. Fue hasta que tuvo un problema con uno de sus socios que éste escribió un correo a los franquiciatarios para advertirnos que era un fraude”, dijo el denunciante.

De acuerdo con Ramírez, para aumentar la credibilidad de su negocio, Domenzain comenzó a presentarse a sí mismo como El Rey del Chile Habanero en foros de franquicias e inversionistas. Visitó países como China y Estados Unidos con la intención de extender el alcance de Amar Hidroponia que, dijo el denunciante, tiene sólo 10 hectáreas construidas.

“Fui en su momento a visitar el agroparque, que tenía como 10 hectáreas construidas. Rodrigo decía que ya se habían vendido muchas más. Luego del mensaje de alerta, los inversionistas nos pusimos en contacto. Somos al menos seis los denunciantes. De 60 toneladas por inversionista que prometió, sólo uno de nosotros consiguió producir 13”, explicó.

Nube de misterio

Las alarmas se encendieron entre los inversionistas de agrocoin luego de que se dio a conocer la detención de Rodrigo Domenzain. En medios digitales y hasta en televisión nacional se comunicó de la captura del emprendedor, quien presuntamente habría defraudado hasta por 400 millones de pesos a los inversionistas de Amar Hidroponia.

Domenzain desarrolló la criptomoneda llamada agrocoin, que respaldó en tierras de Leona Vicario, Quintana Roo destinadas para los invernaderos de Amar Hidroponia. Esta criptomoneda, basada en la tecnología de bloques o blockchain, comenzó a transaccionarse como un activo digital para productos agropecuarios.

Para desarrollar la criptomoneda, creó una empresa con el mismo nombre: Agrocoin. Esta compañía rechazó en Twitter la versión sobre el arresto del empresario y aseguró que se mantenía el plan de una sesión informativa sobre el activo digital, a cargo del propio domenzain, prevista para el 17 de septiembre.

En un grupo para inversionistas de agrocoin en la aplicación de mensajería Telegram, algunos participantes cuestionaron las acciones de Domenzain, mientras que otros insistieron en que lo que sucede no es tan sencillo como parece. En el grupo, la compañía pidió a todos paciencia.

Un integrante del equipo de Agrocoin dijo a El Economista que los medios de comunicación tendrán que esperar al martes 17 de septiembre para conocer la postura de la compañía. Aseguró que entre las noticias publicadas impera la desinformación. “Se menciona incluso que el activo digital [el agrocoin] no existe o es un RC20 [derivado de la criptomoneda Ethereum], pero no es así”.

Enfoque hacia la mariguana

En mayo pasado, en una entrevista sobre agrocoin, Domenzain dijo a El Economista que el agrocoin es un desarrollo propio desligado de cualquier otra criptomoneda y con un enfoque de impulso al campo mexicano. Su objetivo, explicó, “es revolucionar la manera en que se compran y venden los productos agrícolas por medio de un nuevo ecosistema financiero”.

A la fecha, integró al ecosistema los productos de un avicultor y algunos negocios de comida rápida en Cancún. Domenzain tiene muchos planes para su criptomoneda, ninguno de ellos tan atractivo para él como la comercialización de la mariguana, un sector al que pretende ingresar en cuanto la legislación mexicana se lo permita.

Sus pininos

Los primeros pasos de Domenzain como empresario iniciaron en Guerrero, con Amar Hidroponia. Más tarde trasladó el proyecto a Quintana Roo, para huir de la escalada de violencia en el estado, contó el empresario a El Economista en mayo. El denunciante que contó su versión a este diario, César Iván Ramírez, dijo que la verdadera razón por la que dejó Guerrero fue el inicio de las denuncias en su contra.

“México, olvídate de los aguacates y el chile. ¡Vamos a vender mota, antes de que lleguen los canadienses y nos quiten el negocio!”, dijo en mayo Domenzain, un empresario de bermudas, gorra y lentes oscuros, quien considera que la única vía para mejorar la economía del país es la venta de la planta, con ayuda de la tecnología y trazabilidad del blockchain.

En vilo

Por ahora, existen tres caras en esta historia: la de los denunciantes, expuesta por un ejemplo como el de Ramírez; la del silencio de Agrocoin hacia sus inversionistas, con la promesa de información relevante el martes próximo, y tercera: la de usuarios defensores en Telegram, quienes acusan una maniobra en contra de Domenzain.

Hasta ahora la conclusión es: incertidumbre.

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