Mercados

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La soya y el maíz se queman en Sudamérica, mas volatilidad de precios

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Por Antonio Ochoa

La producción caerá más de 40% en maíz y en soya será un lamento. El sur de Brasil ha sido asediado por ondas de calor intenso, así como el norte y centro de Argentina

Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Un placer saludarte. El título parece algo alarmista, pero hay razones climáticas que sin duda nos tienen en el aire con las expectativas productivas en Brasil y Argentina.

Paraguay, aun cuando no es un titán productivo, agrega varios millones de toneladas al concierto productivo y con temperaturas superiores a los 40 grados centígrados, y bajas o nulas precipitaciones.

La producción caerá más de 40% en maíz y en soya será un lamento. El sur de Brasil ha sido asediado por ondas de calor intenso, así como el norte y centro de Argentina. El estado de los cultivos se deteriora y aun cuando la ayuda está en camino, para algunas zonas será demasiado tarde.

Lo que arrancó como la promesa productiva sudamericana está cerrando como una realidad sofocada y los analistas varios han tomado la ruta de reducción en la expectativa productiva a las carreras, cada vez menos producción en opinión de más analistas.

De momento la tensión calórica se ha roto con sistemas lluviosos que de una manera u otra parecen al menos estabilizar los cultivos, sin embargo, el enigma será saber en qué estado real de capacidad productiva encuentran estas lluvias al campo sudamericano que lo ha padecido todo. Muy errático ha sido el acompañamiento climático, y eso desprende de reacciones volátiles en los precios.

Ojalá la interpretación de mercados agrícolas fuera solo el efecto de las fuerzas fundamentales de antaño, la realidad es diferente.

Hoy no solo es el tema fundamental el que influye en la acción de precios, hoy la fuerza de lo externo tiene un peso específico enorme, y es prudente destacar al menos un par de causales.

Empezamos por lo geopolítico y si de ello se trata, la primera línea de opinión esta en el Mar Negro. Rusia es el exportador más grande de trigo. En tiempos recientes los rusos han tenido que ser muy cautos con sus saldos exportables, la razón detrás de ello es entre varias otras, la liga a la presión inflacionaria.

Los camaradas están pagando más por el pan, los precios domésticos de trigo levantan y para evitar lo anterior Moscú diseñó un arancel móvil a la exportación con el afán de reducir competitividad en el mercado exportador y dejar sobrantes en el mercado local que terminarían por presionar a la baja el mercado interno.

Como todo plan de gobierno suena muy bien en el papel, sin embargo, en la práctica, los rusos olvidaron combinar al arancel móvil el efecto cambiario. Los rusos han visto un rublo fortaleciéndose gracias a los precios petroleros, sin embargo, esta fuerza del rublo dejó de hacerse cierta una vez que la tensión entre Rusia y Ucrania ha tomado más potencia.

Ucrania es un gran exportador de maíz, y trigo, Europa China y el norte de África son mercados naturales para ambas naciones, por lo que un conflicto ente ambos cortarían en alguna proporción el movimiento de mercaderías varias en la zona del Mar Negro, y ese es el temor del momento.

Si los rusos llegan a invadir la zona limítrofe intentando anexar esta tierra de nadie, así como lo hizo con Crimea, Occidente terminaría rasgándose las vestiduras en recriminación a los rusos que muy seguramente serán sancionados económicamente por el bloque occidental.

Al menos en teoría, pues los rusos han podido vivir en la zona de sanciones y muy seguramente buscarían abrir aún más la cancha con China, Irán y naciones anexas.

Europa tiene un tema complicado, pues aun cuando está a favor de la defensa ucraniana, ningún ciudadano europeo está para dejar su sangre por Kiev, ni perder el estatus de privilegio económico por ellos tampoco.

La realidad es que, en el invierno, lo último que quiere Europa es quedarse sin combustibles, y en ello Rusia tiene mucho que aportar.

La teoría marca que Rusia vive mejor de la amenaza a Ucrania que de la realidad bélica de atacarlos, sin embargo, la tensión está ahí, y cualquier error pudiese hacer que ambas trincheras empiecen los disparos.

El potencial secuestro al comercio en el Mar Negro sin duda deja en manos de unos cuantos exportadores el abasto de la demanda alimenticia primaria del mundo que depende de flujos importadores para la conversión a proteína animal. Ahí es donde la historia bélica entre Rusia y Ucrania se pudiese conectar con el azote a los rendimientos derivada del clima hostil en Sudamérica.

A todo lo anterior, hay que sumarle la acción rapaz que presuntamente empleará la Reserva Federal de Estados Unidos para tratar de abatir las presiones inflacionarias existentes.

Los mercados financieros internacionales se muestran dubitativos, y hemos visto un flujo importante de dinero migrando, abandonando mercados accionarios y refugiándose en materias primas.

Si la inflación es una constante, comprar materias primas es una cobertura y ahí vienen esos grandes flujos que, al llegar, representan demanda sin que sean consumo. El efecto en el precio entonces, se hace alcista.

aochoa@rjobrien.com

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