Las monarquías del Golfo decidieron en un foro reciente sobre energía en Abu Dabi continuar firmes en su decisión de no ceder un ápice en la producción de hidrocarburos convencionales, a fin de evitar que los países con reservas de esquisto realicen la extracción de dicha producción y la coloquen en el mercado.

Esta determinación tiene un destinatario principal: Estados Unidos, uno de los mayores productores de gas shale. Dicho efecto trasciende a los mercados, los cuales se mantienen a la expectativa de las cotizaciones del crudo, el cual ha perdido un 50% de su valor desde el mes de junio, debido principalmente a su sobreoferta.

Dicha saturación, así como la fortaleza del dólar y la debil demanda en la ralentizada economía mundial mantienen en la zozobra a los mercados.

Todo indica que esta situación se pueda extender todavía por un tiempo indefinido, pues los países miembros de la OPEP, que extraen un tercio del petróleo mundial, han manifestado su decisión de mantener abastecido el mercado de hidrocarburos con su propia producción. El objetivo de estos países es asegurar su presencia y dominio en el mercado, en perjuicio de los países que no forman parte de la OPEP.

La directora ejecutiva de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Maria van der Hoeven, estimó que lo que ocurra en el mercado en los próximos 12 a 18 meses será determinante para el futuro de los productores de petróleo de esquisto o de arenas bituminosas, cuya extracción es costosa.

México no está ajeno a esta situación, el petróleo y sus derivados, el gas y el carbón, representan actualmente más del 80% de la energía que se consume en el país. Esta condición ha obligado al gobierno federal a buscar inversión para aprovechar sus depósitos de gas y petróleo de esquistos, que según estimaciones de la Administración de Información de Energía de los Estados Unidos (EIA, en inglés), es la número seis a escala global, y la octava en aceite de esquisto bituminoso.

La hacienda pública del país depende en un 34% de la venta del petróleo, y en los primeros 10 meses de este año los ingresos por este concepto tuvieron una caída de 1.8% en términos reales. Según la última encuesta del Banco de México en este año, el precio de exportación del crudo se encuentra entre los principales factores que obstaculizarían el crecimiento del país en el 2015.

En definitiva, la señal de alerta se mantiene. Sin duda, uno de los deseos que con mayor frecuencia se expresarán en estos días aciagos es la recuperación en los precios de los hidrocarburos, las reactivación de las inversiones y la consecuente recuperación de los mercados.

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