A pesar de ser la segunda economía a nivel global con un 13% del PIB mundial y tener enormes Bolsas por capitalización bursátil con un 16% del total del planeta, China permanece casi inédita para los inversionistas internacionales, debido a sus particulares características y por el -hasta ahora- complicado proceso de entrada de capitales extranjeros.

El mercado chino se encuentra compuesto en torno al 80% por pequeños inversionistas nacionales, lo que provoca que sea inmaduro, emocional y extremadamente volátil. El mejor ejemplo se puede apreciar en la evolución que tuvo desde junio de 2014 hasta febrero de 2016. Cuando se conoció la intención del gobierno español de fomentar la inversión extranjera, la Bolsa de Shenzhen subió un 123.58% en 11 meses para después perder un 40.56% en nueve meses, cuando el gobierno prohibió a los intermediarios operar con los préstamos que solicitaban los pequeños inversionistas para jugar en Bolsa.

En busca de la estabilidad en la Bolsa, el gobierno busca fomentar la inversión institucional, tanto nacional como internacional frente a la retail debido a su naturaleza más medio placista y menos emocional. Hasta el año 2002 era del todo imposible invertir en China desde el extranjero, año en el que se crea el Qualified Foreign Institutional Investor (QFII).

Benoît Dethier es el responsable en Europa del Asia Flow Desk de Citi, "el QFII era un programa que permitía a los inversionistas institucionales extranjeros pedir una licencia en un proceso bastante complejo, con una cuota de inversión, un proceso muy complicado que solo los más grandes podían permitirse".

Tras la llegada de la crisis y la enorme dependencia de la economía china ante el dólar estadounidense, el gobierno empezó a urgir a la internacionalización de su mercado y de su divisa, el Renminbi. "En 2011 Pekín lanzó el Renminbi Qualified Foreign Institutional Investment, que era otro modelo para poder acceder a China, pero no con el dólar estadounidense sino con el Renminbi con el objetivo de dar una salida al Renminbi que se acumulaba fuera del país" señala Dethier.

Alternativamente a los modelos que el gobierno iba autorizando, siempre se tenía la posibilidad de invertir libremente en empresas chinas a través de Hong Kong pero, eso sí, solo en empresas chinas que estuvieran listadas en Hong Kong. Como indica Benoît "Hong Kong es un mercado totalmente abierto, pero bastante limitado lo que se encuentra en él, la mayoría de la industria china no se encuentra allí".

En 2014 se anunció el Stock Connect,la pequeña revolución que se inició al permitir las autoridades chinas acceder al inversionista internacional a través de la Bolsa de Hong Kong a la Bolsa de Shangai sin necesitar ninguna autorización por parte del gobierno chino y con la posibilidad de acceso a cualquier tipo de inversionista. "Es un acuerdo entre la Bolsa de Hong Kong y la de Shangai para hacer una conexión bilateral que permite al inversionista chino utilizar a su broker local para invertir en HK, y al inversionista internacional utilizar a su broker en HK para invertir en Shanghai" explica Dethier.

Tras el éxito del modelo de la conexión, el gobierno chino conectará las Bolsas de Hong Kong y de Shenzhen, la segunda Bolsa por capitalización del país. Mientras que en Shangai predominan la industria y los valores controlados por el Estado, que posee una media del 74% de la capitalización total de las cotizadas listadas, Shenzhen es todo lo contrario. En Shenzhen predominan las empresas tecnológicas, más dinámicas e innovadoras que las de titularidad estatal que en el caso de Shenzhen, solo posee el 38% de media entre los diferentes sectores.

El gobierno de Pekín favorece la entrada de capitales, pero ¿están entrando en China realmente? "La industria pensaba que iba a haber más valor entrando en China, pero hemos subestimado el tiempo que necesita el inversionista institucional para aventurarse a la inversión en el mercado chino", señala Dethier.

Los inversionistas institucionales que quieren invertir en China utilizando a Stock Connect tienen que pasar por bastantes etapas que necesitan su tiempo al tener que estar involucrados los departamentos jurídicos, de gestión de riesgo y operacional para revisar los aspectos respectivos de cada área. En el caso de fondos regulados, tipo UCITS, habrá que asegurar también que la operativa respete las normas regulatorias aplicables. Finalmente, el modelo elegido para acceder a Stock Connect puede significar limitaciones en cuanto a los brokers que se pueda utilizar. Todos temas que requiren tiempo para ser analizados y tomar decisiones.

"La clave para la dinamización del proceso está en la revisión del mercado chino y la inclusión del mismo por parte de los gestores de índices como MSCI o FTSE Russell", destaca Dethier. En la actualidad, a pesar del enorme peso de la economía china, las empresas chinas tienen un peso del 2.6% del MSCI All Countries World Index.

Cuando la inversión institucional empiece a tener mayor presencia en China, el dinero deberá salir de otros mercados actualmente presentes en los índices. "El capital que se invertirá en el mercado chino provendrá de otros muchos mercados, se necesitará un nivel de sofisticación bastante alto y ayuda de los brokers a nivel internacional para coordinar la operación".

La confirmación de la fecha del lanzamiento de la conexión será -en teoría- este viernes, los expertos esperan para el 21 de noviembre el establecimiento de la conexión, pero podría llegar para principios de diciembre.

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