El fabricante italiano de automóviles de lujo Ferrari, que acaba de abrir una nueva era tras la la muerte de su presidente, Sergio Marchionne, anunció este miércoles un aumento de sus ganancias en el segundo trimestre del año.

Marchionne, emblemático patrón de Fiat Chrysler (FCA), fallecido el 25 de julio a los 66 años, fue también el impulsor del regreso de Ferrari a la primera línea de la Fórmula 1 el pasado año, después de una década con más sombras que luces.

Los resultados económicos del fabricante fueron publicados una semana después de la muerte inesperada del ítalocanadiense, quien fue remplazado unos días antes por Louis Camilleri, quien hizo su carrera en la compañía tabacalera Philip Morris, muy ligada a Ferrari, pues es el patrocinador de la Scuderia.

El nuevo jefe de Ferrari se comprometió a seguir con determinación, ambición y pasión el camino trazado por su predecesor para cumplir los ideales del fundador de la marca, Enzo Ferrari.

La marca tuvo un beneficio neto en el segundo trimestre y saltó un 18.1% a 160 millones de euros, un resultado mejor de lo esperado.

La facturación disminuyó un 1.6% hasta los 906 millones de euros, una cifra inferior a las expectativas (932 millones). Las tasas de cambio constantes aumentaron de 1.4 por ciento.

La reconocida marca de bólidos ha entregado 2,463 coches, un 5.6% más que en el mismo período de 2017.

Europa, Medio Oriente y África sigue siendo el principal mercado del grupo, con 1,073 vehículos entregados, seguido por América (850 automóviles). Los envíos aumentaron un 26% en China, Hong Kong y Taiwán a 177 vehículos.

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