Los temas ambientales como el cambio climático, además de las cuestiones sociales y de gobernanza han cobrado poco a poco una mayor relevancia entre los gestores de activos, bancos y otras empresas del sector financiero. El financiamiento de la economía circular destaca como una opción de rápido crecimiento.

Ante las crecientes presiones de entes reguladores, la discusión ha pasado de preguntar si los cambios climáticos y las cuestiones sociales y de gobernanza son relevantes para este sector a una búsqueda de cómo deben abordarse. La economía circular será fundamental, explica un estudio de la Fundación Ellen MacArthur.

Mercado creciente y prometedor

La economía circular es un modelo crítico con el actual de extraer, utilizar y desechar. Se basa en la idea de una economía de productos diseñados para ser reutilizados, reparados o resignificados, y con la cual se busca apoyar a que los sistemas naturales se regeneren. El tema no ha escapado al interés de las finanzas.

Hace sólo tres años, en 2017, no existían fondos de capital para financiar proyectos de la economía circular. En este corto periodo, líderes de la industria como BlackRock, Credit Suisse y Goldman Sachs han lanzado un total de diez fondos de capital público centrados parcial o totalmente en la economía circular.

En la lista se encuentran Black Rock, BNP Paribas, Candriam, Comerstone Capital Group, Credit Suisse (dos), Decalia, Goldman Sachs, NN Investment Partners y RobecoSam. Los activos administrados a través de estos fondos se multiplicaron por seis en 2020, desde 300 millones a más de 2,000 millones de dólares.

En el primer semestre de 2020, en promedio, estos fondos obtuvieron un rendimiento que superó en 5 puntos porcentuales a sus índices de referencia de categoría Morningstar, que parece una señal prometedora. De acuerdo con el estudio aún se necesita de investigación para saber si el rendimiento superior persiste.

En cuanto al número de fondos privados (que incluyen capital de riesgo, capital privado y deuda privada) que invierten en actividades de economía circular, se han multiplicado por 10 desde 2016, con gigantes como Alphabet, BASF, Daiken Corporation, Henkel, Intesa Sanpaolo, Kaneka, MOWI, PepsiCo y Philips.

Oportunidad y barreras

Michel de Smet, líder del programa de finanzas de la fundación y quien ha trabajado en políticas de economía circular para la Comisión Europea, explicó que, aunque es posible que todos los sectores se beneficien de la economía circular, los sectores de plástico, moda y alimentación tienen un mayor potencial.

Sobre políticas cuestionadas que ha adoptado el gobierno mexicano en favor de la energía contaminante, aseguró que el papel de los gobiernos es crucial para la economía circular y los legisladores y los reguladores financieros deben establecer una dirección para impulsar políticas favorables para el Medioambiente.

“Se puede desviar el capital privado de industrias extractivas y lineales hacia actividades circulares y reforzar esfuerzos a través de incentivos como los subsidios, préstamos a bajo interés y esquemas de garantía extendida para actividades circulares, políticas fiscales de apoyo y otras políticas”, explicó.

Como ejemplo de la oportunidad que significaría para los países adoptar el modelo, dijo que, para China, las oportunidades de economía circular en entorno construido, movilidad, la nutrición, textiles y electrónica podrían ahorrar a las empresas y los hogares cerca de 10 billones de dólares o 16% de su PIB para 2040.

“La economía está impulsada por tomar, fabricar y desperdiciar. Se desperdician miles de millones de dólares de valor potencial con la pérdida de materias primas y energía, activos subutilizados y costos de eliminación. Cada vez más empresas adoptan principios circulares para reducir costos y elevar ingresos”, dijo.

Ejemplo de esta transformación es la compañía de tecnología Philips, cuyas soluciones dirigidas hacia una economía circular representaron 13% de sus ingresos en 2019. Otro ejemplo de este modelo es el gigante Caterpillar que hoy ofrece más de 7,600 productos que son remanufacturados, explicó.

No todo es energía

La economía circular jugaría un papel más que complementario para el cumplimiento de los objetivos climáticos mundiales, porque impulsa la transformación de la manera en que se producen y utilizan los bienes, explica el estudio, y añade que será suficiente con sólo realizar cambios en la eficiencia energética.

“Depender exclusivamente de la eficiencia energética y del cambio a la energía renovable sólo abordará 55% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Adoptar las prácticas circulares reduciría significativamente ese 45% restante, al sustituir parte de toda la producción por circulación”, afirma el estudio.

jose.rivera@eleconomista.mx