Los 18 grandes bancos de Estados Unidos podrán poner en marcha de manera oficial sus planes de remuneración al accionista.

Así lo decidió la Reserva Federal (Fed) tras la segunda fase de los tests de estrés dirigida a aspectos más cualitativos del negocio, como gobernanza interna.

Hace una semana, el banco central decretó que el sector tiene capital suficiente para afrontar el peor escenario de crisis.

Según anunció la Fed tras la sesión bursátil de Wall Street, todos los bancos sujetos al examen podrán seguir adelante con sus planes de inversión de capital.

Sólo la filial estadounidense de Credit Suisse tendrá que abordar “ciertas debilidades” en los procesos de planificación de capital.

El examen ha supervisado sólo a los 18 mayores bancos del país, con activos de más de 250,000 millones de dólares, lo que incluye a entidades como J.P. Morgan, Bank of America, Wells Fargo, Citigroup, Goldman Sachs y Morgan Stanley.

La Fed también incluyó a la filial estadounidense de Deutsche Bank, de la que considera que tiene suficiente capital.

El grupo de grandes bancos concentra 70% de los activos del sector.

Las nuevas reglas dejan fuera a 17 firmas de entre 100,000 y 250,000 millones de dólares en activos, como Santander, BBVA o American Express, que únicamente deberán someterse al examen cada dos años.

Con la luz verde de la Fed, los accionistas esperan ahora un dividendo récord. El objetivo es superar los 170,000 millones de dólares que se destinaron a la remuneración del inversionista el año pasado, entre recompra de acciones y pago de dividendo directo.