La reunión de ayer de la Reserva Federal abre una nueva etapa para la política monetaria de Estados Unidos. La Fed elevó los tipos de interés por primera vez en 10 años y lo hizo hasta el 0.5%, dejando la puerta abierta a nuevas subidas en 2016. La medida estaba ampliamente descontada por el mercado, pero sus repercusiones aún podrían dejarse notar en las principales clases de activos. ¿Qué prevén los expertos?

Divisas

Una de las consecuencias más directas de la subida de tipos es el fortalecimiento del dólar, que ya ha anticipado este movimiento apreciándose un 10.4% en el año. Aun así, la mayoría de analistas cree que todavía le queda recorrido. "Vemos al euro entre la paridad y los 1.15 dólares, así que al dólar le queda más margen de subida que de bajada", comenta Ignacio Cantos, de Atl Capital.

Este movimiento afecta positivamente a los fondos de inversión denominados en dólares y a las compañías que generen la mayor parte de sus ingresos en esta moneda (o en otras distintas al euro), como ocurre, por ejemplo, con Acerinox, Ferrovial, Viscofan y Grifols y las hoteleras. También a las compañías exportadoras, como Inditex, que se beneficiarán de un euro débil.

Materias primas

En teoría, la fortaleza del dólar resultaría perjudicial para las materias primas, que están denominadas en esta divisa. Pero los expertos creen que, tras el desplome que han experimentado este año (el petróleo cotiza en mínimos desde 2008 y el níquel, en mínimos históricos), el margen de bajada es escaso. "Tradicionalmente la subida del dólar no les va bien, pero en esta ocasión han cogido la delantera y ya lo han descontado", señala Cantos. "Los precios se encuentran en niveles tan deprimidos que es posible que lo que veamos en los próximos meses sea un repunte", opina Gonzalo Lardiés, de Alpha Plus. El experto se desmarca además de la opinión mayoritaria sobre el dólar. "Históricamente, después de una subida de tipos se suele producir una depreciación. Vemos más riesgo de una caída del dólar que de que siga ganando terreno", afirma Lardiés.

Renta variable

En renta variable, los analistas aseguran que las bolsas ya descuentan la subida de tipos, con lo que el impacto sería limitado. En cuando a la reacción que suscitarán las futuras subidas, los analistas de Mutuactivos no prevén tampoco grandes sustos. "Creemos que se producirán de forma tranquila y paulatina en el tiempo, con lo que no esperamos fuertes reacciones en los mercados de valores", señalan.

Con todo, la mayoría de expertos cree que las cotizaciones europeas están en una situación más ventajosa que las americanas: aún pueden disfrutar de una política de tipos laxa, cuentan con un euro débil y sus valoraciones siguen siendo más atractivas.

Históricamente, la Bolsa europea ha reaccionado de forma desigual a la subida de tipos en Estados Unidos, aunque a largo plazo su comportamiento ha mejorado.

Por el contrario, las small cap americanas (o aquellas que emitan su deuda en dólares) y que dispongan de un peor rating podrían sufrir más. "Su financiamiento va a dejar de ser tan barata", explica Lardiés.

Por sectores, desde Mutuactivos consideran que la subida se acogerá mejor en segmentos como el bancario, el de seguros y el tecnológico (en este último caso porque la mayoría de las compañías no presentan apenas deuda).

Mercados emergentes

Los grandes perjudicados por la nueva etapa que acaba de emprender la Fed son los mercados emergentes, que acusan la caída de las materias primas y la apreciación de sus divisas, que suelen evolucionar de la mano del dólar. Además, muchas empresas en estos mercados emiten sus bonos en dólares, con lo que su deuda irá en aumento en este nuevo contexto de tipos. "Existe un enorme riesgo en la renta fija privada de los emergentes, que se irá constatando a medida que avance 2016 y crezca el número de impagos", señala Juan Carlos Castillo, de Capital Bolsa.

Renta fija

Una subida de tipos provoca, al menos en teoría, una mejora en la rentabilidad de la deuda a corto plazo y a muy largo plazo, por lo que tradicionalmente se sobreponderan ambas duraciones en detrimento del medio plazo (en lo que se denomina "estrategia de la pesa"), explica Castillo. No obstante, en este caso las rentabilidades de la deuda de Estados Unidos a largo plazo dependerán de lo agresivas que sean las futuras subidas de tasas. Algo que, por el momento, no entra en las previsiones, a juzgar por la moderada rentabilidad del bono a 10 años (en el 2.26 por ciento).

Por si acaso, los expertos recomiendan prudencia con los fondos de deuda a largo plazo. También con las emisiones de deuda high yield, que están acusando la mala racha de las firmas energéticas y de recursos básicos tras el desplome de las materias primas.

[email protected]