El incremento de la aversión al riesgo a nivel global dio origen a que los inversionistas buscarán activos financieros más seguros para sus recursos monetarios, lo cual obligó a países, sobre todo, emergentes a otorgar un mayor premio para detener la salida de flujos de sus mercados.

En el caso de México, que se considera como mercado emergente, éste tuvo que ofrecer un rendimiento mayor a los inversionistas, que superan los 400 puntos base, para evitar la salida de inversión foránea de cartera, principalmente de bonos de largo plazo.

A mediados del año pasado el mercado mexicano normalmente pagaba un premio de entre 350 y 400 puntos base, es decir, este spread parte del diferencial de tasas entre los bonos a 10 años de México y Estados Unidos.

Los títulos del gobierno a plazo de 10 años actualmente están ofreciendo un rendimiento de 6.25%, con respecto a la tasa de 2% que están pagando los bonos a 10 años de Estados Unidos, de esto resulta un spread de 425 puntos base.

El subdirector de mercados financieros de Banco Santander, Salvador Orozco Peña, comentó que, mientras se mantenga la incertidumbre a nivel mundial, el spread va a seguir siendo alto e, inclusive, seguirá incrementándose en los próximos meses.

El especialista anticipó que, de incrementarse la aversión al riesgo a nivel mundial, existe una alta probabilidad de que las tasas de los bonos de largo plazo seguirán subiendo, principalmente si la Reserva Federal decide incrementar más su tasa de interés.

El analista de Banco Santander pronosticó que la volatilidad en los mercados financieros internacionales continuará en los próximos meses, por ello estimó que la tasa de los bonos a plazo de 10 años podría ubicarse entre 6.8 y 7% al cierre de este año.

En ese contexto, Salvador Orozco Peña advirtió que el spread podría llegar hasta un nivel máximo de 450 puntos base, mientras la cifra mínima se ubicaría en los 400 puntos y en ese rango fluctuaría, principalmente en el segundo semestre de este año.

Mencionó que así como el mercado mexicano está pagando un mayor premio al riesgo, otros países emergentes previsiblemente lo tendrán que hacer, aunque esto va a depender de que tan fuertes estarán sus variables fundamentales, como inflación, PIB y finanzas públicas.

Por su parte, el economista senior de CIBanco, James Salazar, destacó que en el corto plazo el mercado mexicano tendrá que lidiar con varios factores de riesgo, como la volatilidad en el precio del petróleo, la desaceleración de economía china y la incertidumbre, nuevamente, de un aumento de la tasa de la Fed.

Sin embargo, el especialista advirtió que posiblemente no haya una salida masiva de flujos del mercado mexicano; al contrario, seguirían fluyendo de manera moderada por el mayor premio ofrecido a los inversionistas.

ricardo.jimenez@eleconomista.mx