Las decisiones que uno toma en el mercado siempre están influenciadas por la personalidad, un rasgo característico único y distintivo de cada individuo. La personalidad explica diferencias entre individuos y los distintos grados de aversión al riesgo, poseen distintos conocimiento sobre la materia y porque la experiencia anterior (ya sea positiva o negativa) marca a fuego el carácter de las personas e incide sobre sus decisiones posteriores.

Es importante seguir ciertas reglas psicológicas básicas que conducirán al inversionista minorista a ganar en la medida en la que las aplique con coherencia y sistemacticidad. La idea es evitar las trampas mortales a la hora de operar. A la hora de decidir qué comprar o vender, cada persona aplica un método para elegir acciones específicas, opciones, o futuros, así como decidir cuándo hacerlo. Pero antes tiene que contar con tres elementos básicos: Administración del Dinero, Mentalidad y Método.

La administración del dinero se refiere a la forma de gestionar nuestro capital comercial. Una política adecuada deberá tener un enfoque global del uso del capital destinado al trading. Se puede estar operando con el mejor sistema de trading, pero si la administración del dinero falla, seguramente perderemos dinero a largo plazo. Una única operación, con muy mala suerte, puede destruir una cuenta de inversión si la administración del dinero no es la correcta.

Para realizar una correcta administración del dinero es necesario hacer un seguimiento periódico de los beneficios y pérdidas de las operaciones. Cuanto más a corto plazo operemos, mayor será la frecuencia y menores los plazos para analizar la gestión. Mínimamente requiere de un balance mensual y anual. Pero si operamos en forma diaria (day trader), se impone realizar al menos balance semanal, pero preferentemente intradiario. Un simple libro de carnicero puede ayudar, pero deberá ir sofisticándose a medida que se va operando con soporte electrónico (una planilla Excel) que conste de toda la información de todos las negociaciones.

Protección del capital en los beneficios obtenidos: se deberá tomar ganancias en forma periódica.

También se debería evitar reponer dinero por aviso de margen insuficiente, ya que en este caso lo que convendría hacer es revisar nuestro método de trading y porqué ha fallado: una excesiva inmovilización del capital a la espera de beneficios en operaciones perdedoras, por ejemplo, tiene un costo para toda la cartera.

El tamaño de la posición debe ser objeto de análisis: dependerá del capital disponible, aunque debería ajustarse a nuestro método de operar. Tiene que guardar relación prudente con el capital disponible, es decir ser porcentual y no excederse del mismo como objetivo. Es conveniente limitar el riesgo máximo asumido en cada operación a un porcentaje que no supere, por ejemplo, 2.5% del capital a riesgo. Pero hay que tomar en cuenta que puede ser reestimado o en condiciones específicas ser flexible en función de las condiciones de mercado o de trading (a mayor volatilidad, menores posiciones a riesgo). Si se elige un tamaño fijo de la posición (en dólares) se cuenta con el beneficio de poder seguir de mejor manera las ganancias en dólares y facilita su lectura a la hora realizar ganancias o tomar las pérdidas ya que nos acostumbrados a cifras fijas (no perder más de 100 dólares por trade por ejemplo, o realizar una ganancia objetiva de 200 dólares por trade neta de todo gasto).

El uso del apalancamiento es uno de los aspectos más importantes. La tentación es grande porque la ganancia potencial también lo es y a veces difícil de comprender la importancia de limitar esa tentación, más aún en períodos en los cuales la tasa de interés es tan anormalmente baja, hasta ridículamente baja. Su mal uso suele ser uno de los principales motivos por los cuales uno puede terminar arruinando una cuenta de inversión.

Sabiendo usar esta herramienta en forma adecuada y prudente, le puede dar a nuestra operatoria un gran potencial. Para eso deberá aplicar una regla en la cual el rango de precios en cual se mueven los activos, es decir los aumentos de volatilidad, deberán ser el disparador de una disminución en la posición apalancada.

Se deben aplicar reglas estrictas en la gestión de periodos de pérdidas, denominado drawdown. A modo de ejemplo, si se producen tres o cuatro operaciones consecutivas con pérdidas (o las que uno fije como máximo) habrá que dejar de operar durante el resto del día y analizar las causas. Lo mismo en función de un porcentaje: si la caída es mayor a 10% de la cartera por ejemplo, habrá que reducir el tamaño de la posición a un porcentaje determinado. Si se produce un drawdown superior a 20%, dejar de operar por un período más largo (por ejemplo durante el resto del mes). Pero sobre todo analizar las causas y tomar acciones correctivas para que no vuelvan a suceder. Se debe en un caso extremo revisar el plan y los métodos de trading aplicados, abrirse a interconsultas con gente que sepa más que uno y consultar a un experto antes de volver a operar como antes. Y cuando lo haga, hacerlo de a poco.

Las auto-recompensas sirven mucho. Dese un tiempo para festejar. Es un sostén psicológico que refuerza la autoestima mediante un premio que ayuda a mantener la motivación. Puede tratarse de tomarse unos días de vacaciones si se dan ciertos objetivos.

Además de la Administración del Dinero, se necesita Mentalidad y Método. Son las tres patas de un banquito imaginario sobre el cual nos sentamos todos los días a la hora de operar

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