San Francisco. Neal Mohan, jefe de Producto de YouTube, tuvo la certeza de que la empresa sería superada en el momento en que observó el video del atentado terrorista en Nueva Zelanda el pasado viernes.

Mohan reunió en el cuarto de guerra a un grupo de altos ejecutivos. El equipo trabajó durante la noche tratando de identificar y eliminar decenas de miles de videos, muchas versiones reeditadas del original que mostraba los asesinatos.

Conforme el grupo detectaba un video y lo bajaba, aparecían otros, comenta Mohan en entrevista con The Washington Post.

A medida que sus esfuerzos no eran suficientes, el equipo tomó medidas sin precedentes, incluida la desactivación temporal de varias funciones de búsqueda y la suspensión de las funciones de revisión humana, todo, para acelerar la eliminación de videos.

Muchos de los nuevos clips se modificaron de tal manera que se burlaron los sistemas de detección de la compañía.

“Ésta fue una tragedia que fue diseñada casi con el propósito de volverse viral”, expuso Mohan. “Hemos progresado, pero eso no significa que no tengamos mucho trabajo por delante”, comentó.

(Este viernes no se pierda la versión completa de este texto en el suplemento The Washington Post en El Economista.)