Kabul. LUEGO DE dos años de grandes pérdidas, el ejército de Afganistán intenta retomar la iniciativa en la guerra contra los extremistas, con una nueva ofensiva la próxima semana en contra de combatientes del grupo Estado Islámico(ISIS), un ataque en el que las tropas estadounidenses volverán al campo de batalla para trabajar de manera estrecha con los soldados afganos.

El presidente afgano, Ashraf Ghani, anunció recientemente una gran ofensiva contra combatientes leales al Estado Islámico, quienes durante el último año capturaron posiciones a lo largo de la frontera este de Afganistán con Pakistán, especialmente en la provincia de Nangarhar. El objetivo es desterrar a los militantes de Afganistán, que ha retomado un nuevo nivel de urgencia tras el mortífero atentado suicida durante una manifestación el sábado en Kabul, en la que murieron al menos 80 personas.

La agencia noticiosa en línea del Estado Islámico, Aamaq, rápidamente se atribuyó el atentado, primer ataque del Estado Islámico en la capital afgana y uno de los más letales en sacudir a Kabul. Ghani, en un discurso televisado tras el ataque, le dijo al país: Les prometo que cobraré venganza contra los culpables .

Las inexpertas fuerzas afganas prácticamente se han estancado en su combate en contra de los extremistas islámicos desde que la mayoría de las tropas internacionales de combate se retiraron en el 2014. Las fuerzas estadounidenses que permanecieron tomaron un papel de apoyo y los ataques aéreos de Estados Unidos disminuyeron, permitiéndole al ejército afgano encabezar la lucha contra los extremistas.

Las fuerzas del Talibán han dominado el campo de batalla y el grupo Estado Islámico ha ido levantando una posición establecida, lo que significa el incremento de bajas en las tropas afganas. No se difunden de manera oficial los números de decesos, pero según cifras de funcionarios militares, al menos 5,000 soldados murieron en el 2014 y la cifra aumentó a más de 6,000 el año pasado. En lo que va del 2016, las muertes de tropas afganas son 20% más altas que en el mismo lapso del año pasado.

Al reconocer la deteriorada situación de seguridad, el mes pasado el presidente Barack Obama dio luz verde para que las tropas estadounidenses tomen un rol más activo, aunque sin involucrarse en combate directo. Con dicho impulso, los afganos vuelven a la ofensiva.

La próxima operación contra el Estado Islámico que anunció Ghani tendrá al jefe de las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán y al general John Nicholson, implementando una agresiva estrategia. Es posible que los ataques aéreos de Estados Unidos en Afganistán sean más frecuentes conforme la estrategia pase de utilizar exclusivamente una ofensiva aérea para defender posiciones estadounidenses y de la OTAN, a atacar en respaldo a las ofensivas afganas.